La conductora de «A tu lado», el programa vespertino de Telecinco, asegura que lo escabroso no son los temas que se puedan tratar, sino cómo se presentan al público
13 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Cumplir dos años en antena no es fácil en medio del furor competitivo de las parrillas. Emma García se abrió camino en las tardes con A tu lado con tesón y entusiasmo por el trabajo que realiza, premiado con varios premios TP a la mejor presentadora de magacín. La revista ha ampliado sus argumentos más allá de los testimonios para entrar en otro asunto candente, la crónica rosa. Para esta periodista, la importante no son los temas sino cómo se traten. -¿Cuáles son los ingredientes necesarios para el éxito de un magacín? -Salir con pasión y ganas de hacer tu trabajo es una receta que nos aplicamos todo el equipo porque en el trabajo hay siempre hay buen rollo y ganas de trabajar. Eso, al final, se transmite. Por lo demás, todos los magacines tienen lo mismo. -¿Es el espectador el que reclama los testimonios o las tertulias rosa o es la televisión la que crea el hábito? -Un poco de todo. El espectador decide qué ver porque tiene el mando pero dentro de un menú que se ofrece desde la televisión. -¿A qué atribuye este fenómeno del gusto por lo rosa? -Porque nos gusta saber. Al final, cada uno sale de su propio mundo para acercarse a otros que tienen los mismos problemas que tú. Al margen de los estatus sociales, todos tenemos parecidos conflictos. Cuando oyes un testimonio como el de orfanatos que tratamos hace días ves cómo el espectador se siente identificado. Con las separaciones de los famosos igual. -El furor rosa es una característica en nuestro país. ¿Cree que los españoles somos especialmente cotillas? -Sí, somos cotillas, pero esto no era así hace diez años, así es que yo creo que estamos pasando una moda de temporada. Algún día esto cambiará y nos cansaremos de ver lo que hacen y dicen los famosos para demandar otros productos. Son etapas. -¿No gusta el morbo? -A mí me causa rechazo que se busque como espectadora. Otra cosa es que una persona quiera decir ciertas cosas. Vuelvo a poner como ejemplo el tema de los orfanatos en el que yo no voy a indagar más allá de lo que los invitados quieran decir. Al final todo está en la actitud que tome el conductor. No importan tanto los temas sino cómo se traten. -¿Qué le parece la polémica con el destape de Janet Jackson? -No hay que ser radicales en nada. No se puede aplicar una doble moral ni llegar a excesos. Pero clamar al cielo porque se le vea un pecho cuando están ocurriendo otro tipo de cosas.... Una exageración total. -¿Cuál es la clave del éxito de un comunicador? -Mostrarse tal y como eres y no intentar aparentar ser de una manera distinta. Si un invitado dice algo que no te gusta debes mostrarlo sin llegar a ser por ello irrespetuoso. Y lo mismo si algo te divierte. Al final, estando todos los días en antena desatas odios y pasiones. Tu personalidad se descubre ante la cámara. -En la pantalla se le ve cómoda, tranquila... -Tienes tus momentos porque a veces se crean situaciones incómodas. Soy muy expresiva y se me nota. -¿Qué comunicadores admira? -Javier Sardá me parece un todoterreno que maneja las situaciones como le da la gana. Y María Teresa Campos también me parece una profesional increíble que sale todos los días con la misma ilusión del que empieza, y lo transmite. -¿Qué le parece el debate sobre la «telebasura»? -A mí el concepto no me gusta nada. Nos podemos echar todos la culpa, los que estamos dentro y fuera pero los contenidos que se dicen basura dependen de la actitud, del tono y del límite que tú puedas tener. Insisto en que dependiendo del tratamiento un contenido puede resultar o no morboso. -¿Le gustaría cambiar a otro horario? -Estoy muy contenta en la tarde. Veo una evolución desde hace dos años y yo creo que todavía puedo aprender mucho más. Tengo muy claro que cuando no entras en el minuto cero con tensión y adrenalina debes marcharte. -¿Se siente una periodista vocacional? -Yo tenía clarísimo a qué me quería dedicar, pero no me había planteado trabajar en televisión sino en prensa. Al final, la cámara te engancha.