Acaba de estrenar en España «Y entonces llegó ella» y tiene pendiente la revisión de «Starsky y Hutch». Ben Stiller es uno de los actores más solicitados de Hollywood
12 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Hijo de los cómicos estadounidenses Jerry Stiller y Anne Meara, no sorprende que Ben Stiller haya seguido los pasos de sus padres. Conocido por sus papeles en Los padres de ella o Zoolander , su trabajo en Algo pasa con Mary le convirtió de la noche a la mañana en uno de los actores cómicos más solicitados de Hollywood. Ahora regresa a la gran pantalla con Y entonces llegó ella , una comedia romántica donde comparte protagonismo con Jennifer Aniston y en la que da vida a un marido engañado y con problemas de estómago. Una situación alejada de la vida real, ya que el actor está felizmente casado con la actriz Christine Taylor, con quien tiene un hijo. -Se ha convertido en todo un especialista en el género de la comedia. ¿Se siente como una especie de Woody Allen moderno? -Para nada. Woody Allen es un genio que escribe, dirige y protagoniza sus películas. Me gustaría seguir su modelo, pero es muy difícil. Para mi los mejores son, además del propio Allen, Albert Brooks, Mel Brooks y Christopher Guest. -Podría decirse que ha perfeccionado el arte provocar vergüenza ajena al espectador después de hacer «Algo pasa con Mary» o «Los padres de ella». -Supongo que me va ese estilo de comedia. Son momentos únicos del cine y a mí no me importa en absoluto protagonizar esas situaciones. Tengo un gran sentido del humor, no soy de esa clase de personas que se toman la vida demasiado en serio. -En la última escena de «Y entonces llegó ella» aparece desnudo. ¿Le importa que el público se ría de su trasero? -No, para nada. Esa escena está en la pantalla precisamente para eso. -¿Cuáles cree que son los ingredientes para hacer una buena comedia como «Y entonces llegó ella»? -Primero, obviamente, una buena historia. Después un gran guión y luego una correcta selección de los actores, que sepan llegar al fondo de los personajes. Bueno, supongo que el director también es importante. -¿Piensa seguir con la tradición familiar y animar a sus hijos a convertirse en actores? -No lo he pensado, pero no tengo ninguna predisposición, no espero que ellos formen parte del mundo del espectáculo. Este negocio del cine es muy raro, no se si se lo recomendaría a mis hijos. Pero cualquier cosa que les haga feliz estará bien. -Empezó a hacer cine muy pronto, incluso rodaba sus propias películas cuando era joven. -Sí, la verdad es que siempre he disfrutado el proceso de crear películas. Solía rodar cortos, documentales e incluso actuaba en el colegio. -¿Cómo eran estos trabajos? -Crecí en Nueva York, en el Upper West Side, y mis filmes eran Deseos muertos, así los llamaba. Me gustaba burlarme de mis amigos y grabarles todo lo que hacían, incluso si pegaban a otro chico. -¿No es un sentido del humor un poco extraño? -Sí, y me temo que lo sigo teniendo. -Todavía tiene más gracia que empezara como intérprete dramático. -Sí, empecé como actor dramático y como un dramático director (risas).