La disparatada sátira de los Monty Python vuelve a estrenarse en los cines norteamericanos La productora quiere ofrecer un contrapunto a la película de Mel Gibson.
24 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?Mel o Monty? La disyuntiva es peliaguda, si se considera que lo que propone es elegir entre la sangrienta revisión de la historia de Jesucristo firmada por el ultracatólico Mel Gibson y la brillante sátira construida hace veinticinco años por los Monty Python bajo el título de La vida de Brian . Aunque el espíritu de ambas interpretaciones de los orígenes del cristianismo es diametralmente opuesto -o precisamente por eso-, lo cierto es que la disparatada película de Terry Jones ha sido la última en verse arrastrada por la avalancha de historias de contenido religioso provocada por el inesperado bombazo de La pasión . Cines de Nueva York, Los Angeles y otras grandes ciudades norteamericanas volverán a proyectar la disparatada historia de Brian Cohen veinticinco años después de su estreno y como contrapunto a la calentura de misticismo salvaje que ha conseguido arrebatar Mel Gibson a millones de espectadores. La distribuidora Rainbow cree que se le puede sacar partido -y tajada- a este juego de contrarios y ha preparado ya la frase promocional con la que revenderán La vida de Brian en Estados Unidos: «¿Mel o Monty? ¿ La Pasión o la pitón?». «Desearíamos que el filme sirviera como antídoto a toda la histeria desatada por la película de Mel Gibson. Creemos que es un momento importante para reestrenar el filme, para proporcionar un contrapunto a La Pasión », explicó a la BBC Henry Janglom, presidente de Rainbow. Dos fenómenos opuestos Lo cierto es que la pretensión y el contenido de ambas películas es opuesto. Gibson ha conseguido convertirse en el fenómeno de la temporada -y probablemente en el hombre más influyente de la industria del cine, según la lista que próximamente publicará la revista Forbes - con una película cercana al gore, por su sanguinolenta y salvaje interpretación de las últimas doce horas de la vida de Jesucristo. Para el también protagonista de Mad Max la película -en la que pocos creían, además de él, antes de su estreno- es un vehículo para transmitir su concepción de la religión, extremadamente conservadora y contraria, por ejemplo, al Concilio Vaticano II. se estrenó en 1979 a pesar de las acusaciones de blasfema con que fue amenazada la productora del ex Beatle George Harrison antes de que se proyectara por primera vez en los cines. Los Monty Python la defendieron como una parodia de los filmes sobre la Biblia y como un antídoto contra la intolerancia que en ocasiones viaja al lado del cristianismo. Una justificación que hoy vuelve a estar de actualidad. Los supervivientes del polifacético, inteligente y transgresor colectivo que escondía el nombre de Monty Python están de acuerdo con que la película se reestrene y colaborarán en su promoción. El día de Viernes Santo aparecerán en los cines los primeros tráilers.