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23 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.DE PRONTO, Emma García en A tu lado , en continuidad, sin moverse de su butaca y con el concurso de sus contertulios, detiene su cháchara y se pone a beber un vaso de agua para cantar las excelencias de una conocida marca de agua mineral. Vale, en una esquina de la pantalla, colgaron «publicidad». Aún así, algo chirría. Es el colmo. Ya no basta con que te machaquen la retina (y la paciencia) a base de interminables bloques de anuncios, sino que además te bombardean en los propios espacios. Lo hace María Teresa Campos en Día a día (Tele 5). También Alicia Senovilla en Como la vida (Antena 3). Demasiado. En las teleseries, otro tanto. Sobre todo en las sitcom ambientadas en la actualidad, como Los Serrano (Tele 5) o Casi perfectos (Antena 3), por citar algunas. Los detractores de esta tendencia se quejan del abuso. Los interesados invocan al realismo. Si alguien mete una cámara en una cocina lo normal es que haya productos con sus respectivas marcas para que el espectador sienta la proximidad. Hábil argumento. Sin embargo, el cine entra menos en ese juego a no ser en exteriores, cuando es imposible ocultar la publicidad estática. O sea que convendría ordenar este caos publicitario que acabará hastiando al más paciente.