«Soy muy puñetero conmigo»

Martiño Suárez PONTEVEDRA

TELEVISIÓN

El que fuera líder de Nacha Pop cuenta los secretos del oficio de compositor y asegura que seguirá en los escenarios porque los conciertos son «mágicos, una realidad distinta»

17 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Antonio Vega (Madrid, 1957) vuela por encima del tópico que le han colocado, de artista torturado, el chico triste del pop español. Más o menos recuperado de una neumonía y de la muerte en febrero de su mujer, Marga , cansado tras una noche de carretera, Vega cuenta con calor y timidez los secretos de un oficio en el que es maestro. -¿Cómo mantiene las ganas tras 25 años de carrera? -Cuando uno empieza a plantearse qué hacer para seguir, la cosa anda mal. Un concierto puede ser un momento mágico, una realidad distinta. Eso vale mucho. Pero si te bajas del escenario con mala cara, no merece la pena porque la gente se da cuenta. -También será mágico cuando cuaja una canción... -Lo más especial es la primera idea, cuando te da un toque por dentro y dice: «Aquí hay algo vivo». Desde ahí mantienes una tensión que dura todo el proceso. -¿Cómo compone usted? -Lo primero es dedicarle tiempo a coger una guitarra, a improvisar. Al final sale algo sobre lo que vuelves una y otra vez porque te ha despertado la curiosidad. A lo mejor con tres acordes montas una línea melódica que te gusta, un simple «nananá», y armas la canción. -Saca pocos discos... -¡Es que yo soy muy puñetero y muy crítico conmigo mismo! No le doy el visto bueno a una historia mientras no me haya sobrecogido. Hasta entonces no hay canción. -Las hace hasta las últimas consecuencias. -Exacto. No tengo ninguna canción que no haya editado. Esas son todas las que he escrito en mi vida. -¿Ha cambiado mucho la música que escucha? -En los setenta escuchaba mucha música anglosajona, británicos como Jeff Beck, y sobre todo sureña americana, los Byrds, Buffalo Springfield, Allman Brothers. Ahora... hay hordas de bandas que no tengo ni idea de qué van, y a veces me da un poco de vergüenza.