El trompetista es, sin duda, la personalidad más influyente del jazz contemporáneo. Acumula nueve Grammys, uno en música clásica, y un premio Pulitzer
29 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.El próximo 12 de julio, el Coliseo coruñés acogerá el concierto del trompetista norteamericano Wynton Marsalis, que abrirá su gira europea en A Coruña junto a la Lincoln Center Jazz Orchestra, de la que es su director artístico desde 1995. A falta de un festival de jazz que se precie, el IMCE continúa con la iniciativa puesta en marcha el pasado año de acercar a los aficionados una figura internacional del género, que se encargó de inaugurar el pianista Chick Corea con su Electrik Band. En esta ocasión, la propuesta tampoco tiene desperdicio. Wynton Marsalis es hoy en día la personalidad más influyente en el mundo del jazz. No estamos afirmando que sea el mejor trompetista del mundo, que posiblemente lo sea, pero eso es ya una cuestión de sensibilidades. Hablamos de un intérprete excepcional, un virtuoso. De un líder nato, compositor, y un intelectual del género, que en los ochenta, con sólo veinte años, cambió el rumbo del jazz, y, desde entonces, se autoproclamó como su embajador. Siempre en primer plano de la actualidad, Marsalis ha generado durante toda su carrera una división de opiniones, entre los que valoran y aprecian su trayectoria, y los que le consideran un personaje prepotente, autor de polémicas declaraciones y enfrentamientos con algunos iconos del género, como le sucedió con Miles Davis. Wynton Marsalis nació en la cuna del jazz, en Nueva Orleáns, en 1961, en una familia con una gran tradición musical. Hijo del pianista y profesor Ellis Marsalis y hermano de Branford, saxofonista que también pasó por A Coruña, tuvo su primer maestro en su padre, que fue el gran responsable de ir puliendo el talento del pequeño Wynton, que desde muy joven supo convivir entre el jazz y la música clásica, y su progresión fue meteórica. A los catorce años interpretó el Concierto para trompeta, de Haydn, junto a la Filarmónica de Nueva Orleáns. Después de pasar por las mejores universidades, incluida la prestigiosa Juilliard, Art Blakey lo reclutó a los diecinueve años para sus Jazz Messengers y participa también en el combo de Herbie Hancok, junto a Ron Carter y Tony Williams. Un año más tarde, la discográfica CBS lo fichó para su catálogo de artistas de jazz y música clásica, y su carrera y su fama se dispararo n. A principios de los ochenta, cuando el jazz iba un poco a la deriva, entre la fusión con el rock, la experimentación con la electrónica y el free , Wynton Marsalis propuso una vuelta a las raíces, una relectura de los temas clásicos con un nuevo lenguaje y estructuras contemporáneas. En realidad no era un discurso nuevo, sino más bien conservador, apostando por la tradición en lugar de la experimentación. Pero el mensaje caló en las nuevas generaciones, que se apuntaron a esta nueva forma de entender el jazz. Marsalis acumula nueve Grammys, uno por música clásica, y fue el primer músico de jazz que consiguió el premio Pulitzer, en 1997, con Blood on the field s, un trabajo épico sobre la esclavitud. Wynton Marsalis y Lincoln Center Jazz Orchestra