Molina inauguró el Instituto Cervantes de Budapest con versos de Aquilino Iglesias
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La delegación está en un edificio de 1.200 metros cuadrados en el centro histórico de la capital húngara En la nueva sede de la institución se impartirán clases de gallego, catalán y euskera.
08 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.El director del Instituto Cervantes, César Antonio Molina, inauguró ayer la nueva sede del Instituto Cervantes de Budapest (Hungría) con un discurso en el que citó varios versos en gallego del poeta Aquilino Iglesias, en presencia de los Príncipes de Asturias y del presidente de la República de Hungría, Férenc Mádl, que presidieron los actos de apertura del centro. En su intervención, Molina dijo: «Precisamente en mi lengua materna, el gallego, uno de nuestros más grandes poetas, Aquilino Iglesias, dedicó un poema excepcional a otro gran poeta húngaro, Petöfi. Dos de sus más emocionantes versos dicen así: «Ai, Petöfi, doce poeta dos menceres coma espadas / Ai, Petöfi, doce poeta dos adioses para sempre». El nuevo centro del Instituto Cervantes hace el número 42 de la institución encargada de promover la cultura y el idioma español en todo el mundo, y aspira a tener 2.000 alumnos en tres años. Además, en sus aulas también se impartirán clases de gallego, euskera y catalán. 1.200 metros cuadrados La delegación del Instituto está situada en un edificio histórico del centro de Budapest, construido a mediados del XIX y rehabilitado en su totalidad. Sus 1.200 metros cuadrados de superficie acogen ocho aulas, un salón multimedia, una sala polivalente para exposiciones, conferencias y proyecciones de cine, y una biblioteca que llevará el nombre del escritor argentino Ernesto Sábato, Premio Cervantes en 1984. Sábato, que no ha podido viajar a Budapest dado su delicado estado de salud -estuvo representado por su esposa Elvira-, ha donado una colección de primeras ediciones de sus libros y algún manuscrito. «Pocos actos podrían simbolizar mejor el deseo de España de estrechar sus relaciones bilaterales con Hungría», dijo el Príncipe en su discurso, para definir a España y a Hungría como «dos naciones amigas imprescindibles para entender el acervo cultural e histórico que representa Europa, y decididas ambas a contribuir activamente al desarrollo de ese patrimonio, que es la base de nuestra común identidad como europeos». La elección de Hungría, y más concretamente Budapest para abrir una sede permanente del Cervantes, «no es fortuita», afirmó Don Felipe en su discurso: «La inauguración se inscribe dentro de la atención preferente que España otorga a la región de Europa Central en su acción cultural exterior», subrayó. En el acto estuvieron también la ministra española de Educación, María Jesús Sansegundo, y el titular húngaro del Patrimonio Cultural, István Hiller, quien reconoció que su país espera «con los brazos abiertos» a la cultura española «y a quienes la hacen».