INTERFERENCIAS | O |
12 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.¡LA QUE se armó! El anunció de la boda entre el viudo príncipe Charles de Windsor y la divorciada Camilla Parker, llegó como agua de mayo a una tele del corazón que se aburría por falta de material, dale que te pego a los famosetes de siempre y a tirar de Aventura en África (Antena 3) o Gran Hermano VIP (Tele 5) para sacar tajada y parchear las parrillas. Desde el viernes, con los informativos de primera hora todavía a vueltas con el tema, la casi totalidad de matinales comenzaron su peculiar repaso a la realeza británica. «En mi matrimonio éramos tres», dijera la ya fallecida Diana de Gales. Los tres que ahora tenemos hasta en la sopa... televisiva. Como no podía ser de otra manera ¿Dónde estás corazón? (Antena 3) continuó por la noche lo que fue comidilla catódica del día. Uno se queda asombrado de lo mucho que da para hablar y escribir la peripecia sentimental de Charles, en absoluto pariente de Apolo, dicho sea sin mala fe. De transcribir las lindezas, asperezas, improperios y otras barbaridades, escuchadas en apenas veinticuatro horas de boca de contertulios que en su vida intercambiaron palabra alguna con Charles y sus dos amores, nos sale el retrato de un país marujón, charlatán y feriante. El pobre Charles suspiraba por Camilla pero le casaron con Diana. Ahora recupera a Camilla. Pues mira qué bien, pero no dejan de ser dos comunes mortales.