El escritor vasco fue «una referencia personal y literaria» para el nobel padronés La muestra está montada sobre el fondo documental de la institución de Iria-Flavia
01 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Cuando se acerca el cincuentenario del fallecimiento de Pío Baroja, que se conmemora el próximo año, la Fundación Camilo José Cela de Padrón quiere rendir homenaje al «amigo y maestro» de su fundador, ése por el que el escritor de Iria-Flavia sintió tal «fijación» que no sólo le «imitó mucho en los gestos», sino que también le hubiera gustado que su lápida del cementerio de Adina fuera como la del autor de la generación del 98 en el camposanto civil de Madrid. Ésta fue una de las curiosidades que el gerente de la Fundación Cela, Tomás Cavanna, desveló a los alumnos de las tres universidades gallegas y de la institución educativa SEK que ayer visitaron en Padrón la exposición dedicada a Pío Baroja coincidiendo con su apertura al público. Una relación intensa El escritor vasco fue una «referencia personal y literaria» para Cela y su relación queda perfectamente definida en el título de la muestra: Pío Baroja, amigo y maestro . Tanto, que en la obra de Cela «se puede rastrear la de Baroja». De hecho, el escritor padronés fue una de las cuatro personas que llevó a sus hombros el ataúd con los restos del autor de la generación del 98, a modo de homenaje personal. De ahí que esta muestra temporal, más que por su criterio científico, destaque por los sentimientos, de modo que la propia presidenta de la fundación, Marina Castaño, la calificó como «más emocional» que otras anteriores. Está montada a partir del fondo documental de la institución de Iria-Flavia, donde las obras completas de Baroja ocupan un «lugar privilegiado» en la biblioteca celiana. El escritor padronés tenía todos sus libros, unos 150, muchos de ellos primeras ediciones y algunos con dedicatoria incluida. La exposición permite contemplar, además, el discurso que pronunció Cela cuando recibió el Premio Nobel de Literatura y en el que comenzaba lamentándose de que no se lo hubieran concedido a su «amigo y maestro».