Un aseado y compacto repaso al olvidado Bach

César Wonenburger A CORUÑA

TELEVISIÓN

CRÍTICA

30 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Los apartados periféricos de un festival centrado esencialmente en el repertorio lírico rinden este año homenaje a Bach. Puede tratarse de un tributo todo lo parcial, incompleto y caprichoso que se quiera, pero en cualquier caso redunda en beneficio del aficionado, que tiene escasas ocasiones de escuchar como es debido la obra de uno de los más importantes compositores. Intentar ofrecer una panorámica del genio de Eisenach prescindiendo de criterios historicistas puede resultar además arriesgado. No se pueden obviar las importanets aportaciones realizadas por los defensores de los instrumentos originales o, en todo caso, se debe asumir que la revisión tendrá que ser necesariamente incompleta. Aunque mejor esto que ahora se nos ofrece que nada. Matthias Bamert representa todo lo contrario a un especialista, es un todoterreno, un maestro a la antigua. Con la Sinfónica ha ofrecido un Bach aseado, compacto, con sobresalientes intervenciones solistas, al que quizá se le echaron en falta mayores contrastes y vivacidad. Por eso lo mejor vendría al final con la Passacaglia y fuga en do menor , expuesta con toda espectacularidad. En medio se escuchó la Sinfonía número 39 de Mozart -¿para cuándo la integral sinfónica del salzburgués?-, en una interpretación de nivel muy alto, llena de gracia, sentido de la proporción y sutil encanto poético. Festival Mozart. Sábado, 28 de mayo del 2005. Teatro Rosalía de Castro. Orquesta Sinfónica de Galicia. Director: Matthias Bamert. Programa: obras de Bach y Mozart.