INTERFERENCIAS

30 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

CIERTO que Farruquito no fue quien dictó sentencia, que a fin de cuentas el bailaor estaba del otro lado, en el banquillo. Cierto también que las explicaciones a la sociedad deberán darlas quienes le impusieron 118.000 euros de indemnización para la familia de su víctima y 18 meses de condena, con la cual evitará la cárcel. Las teles incluyeron la sentencia como noticia y todos los espacios de cotillas se ocuparon del tema. Existe la fundada sospecha de si tanta atención mediática sobre el juicio no formaba parte del tinglado. Un fuerte tufo impregna el caso y su periferia. Alarma social. Cuesta ver en la tele a Navarro, el de Tráfico, desesperado por los tarados que fulminan los radares poniendo en riesgo vidas, mientras un tío, sin carné y a más velocidad de la adecuada, mata a un peatón en un paso de cebra, le deniega auxilio, no se autoinculpa, implica a un hermano menor y le detiene la policía varias semanas después. Se dirá que el asunto es complejo, que Ley y Justicia son cosa más densas que lo contado por la tele, pero aún así cuesta creer que por tamañas barbaridades, Farruquito no se pudra en el caldero. Será el del flamenco la factoría que dice ser, pero la tele haría mejor repudiándole y que alguien arregle el entuerto. ?