Capítulo/Semana XXXIV Donde sigue la lectura que el cura hace de «El curioso impertinente» con gran escándalo, confusión y provecho por parte del lector veraneante
21 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Los acontecimientos se desencadenan de forma bastante rápida y un poco complicada. Suerte la de ustedes, que me tienen a mí para organizar, resumir y clarificar estas páginas. Allá voy: Anselmo regresa de su ausencia tramposa y Lotario le da cuenta, mintiendo como un bellaco, de la virtud de Camila y de cómo ésta se había resistido numantinamente a su acoso. Anselmo pide a Lotario que, para finalizar la función, escriba unos versos de amor a una tal Clori, y de esta manera hacer ver a Camila que lo de su amor no iba en serio. Por su parte, Camila, al regresar su marido, quita hierro a la carta que le había enviado acusando a Lotario y pidiendo su vuelta («Si mal parece ejército sin general y castillo sin castellano, peor se verá mujer casada y moza sin marido», decía en la nota; muy bien dicho, por cierto). Entonces se reúnen los tres a cenar y Anselmo pide a Lotario que lea ante Camila sus sonetos a la secreta Clori. Éste así lo hace y Camila, avisada, disfruta ante su marido los versos que sabe a ella dirigidos por su amante. Por otro lado, la criada de Camila, Leonela, a la vista de la relajación de costumbres de su señora, se anima a seguir el ejemplo, y se echa un amante, que recibe algunas noches en secreto en su dormitorio. Un día Lotario lo ve salir de madrugada y piensa que es un amante de Camila, que le ha cogido afición al adulterio. Despechado, cuenta a Anselmo la realidad de su esposa, que había cedido a sus halagos y que le había entregado su voluntad, si bien quedaba pendiente la consumación, que así se llamaba antes a la coyunda, que es como se llamaba antes a la cópula, que es como se llamaba antes a lo que aquí no acabamos de llamar por su nombre. Entre ambos traman entonces que Anselmo finja ausentarse y se esconda en una recámara para espiar el siguiente encuentro de los amantes, que promete tener escenas subidas de tono. Pero Lotario se encuentra de nuevo con Camila y ésta, llorando, le cuenta el asunto del amante de la criada, la cual le tiene perdido el respeto. Éste, arrepentido, le confiesa la trampa que le están tendiendo. Ahora el lío es descomunal. Pero, como todos sabemos, en casos de crisis son las mujeres quienes mantienen la cabeza fría. Camila pide a Lotario que siga adelante con el plan. De esta manera se produce el encuentro entre los amantes con el marido Anselmo como testigo secreto. Allí Camila declara su deseo de matar a Lotario y luego a sí misma por la ofensa sufrida. Lotario evita el ataque y ella se hiere levemente a sí misma para dar crédito a la farsa ?yo creo que sobreactúa, pero bueno?. El resultado es que Anselmo queda cornudo pero feliz. Por tonto.