?No me interesa ser un director de moda, nunca he sentido que lo fuera. Además, hay que desconfiar de estas cosas porque el cine es muy injusto, vales lo que tu última película», asegura Fernando León de Araona, que sí reconoce que le tiene que agradecer a la multipremiada Los lunes al sol el haberle permitido hacer su siguiente filme «como he querido, con más tranquilidad, lo que es todo un lujo». Y su siguiente obra, la cuarta de su exitosa filmografía, es Princesas , la historia «de dos mujeres, de dos putas, de dos princesas». Dice el director y guionista madrileño que estas líneas que escribió antes de empezar a rodar este largometraje con el que ha debutado como productor sirven ahora para definir esta producción que el próximo 2 de septiembre se exhibirá en 140 pantallas. León de Araona va de reunión en reunión. Pero su recién estrenada productora, Reposado, hace honor a su nombre, es una prolongación de la personalidad del autor de la célebre Los lunes al sol , que, muy tranquilo, empieza a promocionar a sus Princesas: a Caye, «que tiene casi treinta años y un atractivo discutible, de barrio»; y Zulema, una «princesa desterrada, dulce y oscura, que vive a diario el exilio forzoso de la desesperación». Pero los personajes interpretados por Candela Peña y la puertorriqueña Micaela Nevárez no son precisamente de cuento. «Sería difícil contar la historia de estas chicas como un cuento por la dureza de sus vidas. Mi intención ha sido mostrar algo que no se cuenta o no sale mucho en las películas, en los medios, y que es la gran fragilidad de estas mujeres». Dureza y marginalidad «Tienes esa imagen de la Casa de Campo donde las ves acercándose a los coches y están actuando. Es la representación con toda la dureza y marginalidad. Entonces, se giran y empiezan a hablar entre ellas y ves la trastienda, la fragilidad y la ternura», comenta el realizador, que no cree que este argumento que le rondaba la cabeza hace cinco años sea el más dramático de su carrera. «Yo creo que también hay humor. Caye y Zulema encuentran alivio en sus conversaciones sobre como ven el mundo, sus deseos, lo que esperan de la vida. Y el refugio es esa peluquería en la que se reúnen las princesas de aquí, que funciona como el bar de Los lunes al sol porque es donde están las risas y se da la complicidad. Hay humor, pero es verdad que hay una apuesta por el drama, que es más difícil», concluye.