La actriz acudió al Festival de Ourense a recoger el premio que distingue la trayectoria de mujeres y aseguró que no hay tanta distancia entre el cine femenino y masculino
14 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Mercedes Sampietro no cree que haya mucha diferencia entre un cine masculino y femenino, aunque entiende que hay un menor acceso de las mujeres al mundo del cine. -¿Las mujeres cuentan en el cine de manera diferente? -Creo que no. Hay algunos matices pero, desde mi punto de vista, no hay tanta distancia. Hay hombres que han hecho películas con un acercamiento profundo al mundo de la mujer, pienso en Bergman. De la misma manera hay mujeres que han intentado explicar el mundo de los hombres y pienso en Pilar Miró. -Pero sigue habiendo menos mujeres que hombres. -Pero éste es un problema diferente. Tiene que ver con el acceso y éste es un problema que ocurre en casi todos los sectores de la sociedad. En este sentido, las mujeres hemos ido conquistando posiciones porque empezamos ocupando aquellas profesiones que se entendían como más nuestras: maquilladoras, sastras, peluqueras. Ahora estamos en todos los oficios del cine. -¿Lo que falta por hacer no es que las mujeres cuenten sus historias? -Es verdad que hay pocas guionistas y que sería un campo en el que las mujeres tendrían cosas que contar. Hay más directoras y actrices, por supuesto. -¿Por qué no hay tantas guionistas? -Es un oficio complicado. No es fácil escribir guiones, quiero decir que se requiere de saber contar una historia. Es un cometido que no se improvisa, quizá por eso no haya ahora mismo tantas mujeres. -Alguna actriz se quejaba de que no se escribían papeles para mujeres de cierta edad. -Es totalmente cierto, pero no pasa sólo en el cine español. Alguien dijo, igual era la misma persona, que una vez que se nos pasa la edad de procrear ya no interesamos para el cine. Quedan papeles más o menos residuales para ser abuelas. Siempre pienso que si Woody Allen quisiera hacer una película sobre una mujer de edad, seguro que era una historia interesante para todo el mundo. -Igual es que tendrían que contar ustedes mismas esas historias. -Pero eso es muy complicado porque siempre parece que el cine es cosa de jóvenes y para jóvenes. Hacerse con las riendas parece ir contracorriente. -Eso quiere decir que el mercado es el que manda en el cine. -La películas son de los productores. Ellos las pagan y los demás somos asalariados. Ellos dicen que el cine es para jóvenes y lo que yo digo es que una buena historia, con gente mayor también, interesa a todo el mundo. Es más un problema de historias que de edades. Cuando ves una buena historia es cuando te das cuenta de la utilidad del cine porque el cine enseña a vivir. Nos ayuda a conocernos mejor y a conocer a los demás. -¿Pero no llegaremos nunca a un cierto equilibrio entre arte y mercado? -Pues lo veo difícil porque el cine se hace con dinero y no parece que los que formamos parte del mundo artístico podamos hacer nuestras las películas sin producirlas, o sea, sin pagarlas.