INTERFERENCIAS | O |

11 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

¿QUE NADIE es perfecto ya lo escuchaba el travestido Jack Lemmon en la escena final de la memorable comedia de Billy Wilder, Con faldas y a lo loco . Se aplica el cuento a todo bicho viviente con la razón intacta. A John Lennon, también. El carismático líder de los Beatles estuvo de actualidad la semana pasada al recordar que el 8 de diciembre de 1980, un tal Chapman le pegó unos tiros a las puertas de su domicilio neoyorquino. Un cuarto de siglo para acrecentar su mito y convertirle en referente cultural. La noche temática le dedicó algo más de dos horas, repartidas entre dos documentales a cara y cruz, o sea, que ni Lennon ni Beatles eran perfectos. Producido en el 2003, Imagine tomaba su título de la memorable canción que Lennon escribiera en 1971, cuando la guerra de Vietnam recrudecía, y ahora es himno de paz, símbolo contra la violencia. Tanto que se canta en escuelas, al tiempo que refiere a una época mucho más allá de su música y su letra. Los secretos de los Beatles es de un año después y afronta lo ya sabido, que la trastienda de Paul, Ringo, George, el propio Lennon, y de quienes les rodeaban, no era el colmo de la virtud. Vamos, unos tipos poco ejemplarizantes en lo personal, pese a ser unos genios de la música. Bien por esa idea de emitir la cara y también la cruz, confiando en la inteligencia del espectador.