Sin mando | ¿Qué ve un niño?
08 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.CONTABA ayer un compañero que su hijo de ocho años, ante la amenaza de sus padres de darse de baja de la televisión de pago, les dijo muy convencido: «Haced lo que queráis, pero si no tengo los canales por cable sólo voy a ver sexo en la tele». Tanta rotundidad dejó con la boca de un palmo al matrimonio que, muy a su pesar, descubrió que el chaval, además de locuaz, era exacto. Mientras un niño con tele por cable (o digital, ya me entienden) se pasma con las andanzas de Raven, La banda del patio o Phil del futuro , el chaval que carece de decodificador se debe conformar con Los Lunnis y, si ya cumplió los dos años, con Shin Chan (culo e insultos a su madre incluidos). Para un niño como el de la anécdota, con sus ocho años ya soplados, la variedad es mayor: telenovelas para que las chicas sepan que salir adelante implica seducir al más poderoso; informativos que muestran miles de muertos y algún que otro pederasta; pedorros de todo tipo diciéndose frases en las que no tiene cabida el subjuntivo; o series y películas en las que se exhiben cuerpos de mujeres esqueléticas que sólo valen por su envoltorio, mientras que los hombres están tan crispados que o matan o duermen (y no precisamente solos). Comprenderán que los padres a los que me refiero cambiasen en un segundo de opinión y llamasen a su operador de televisión para hacerse con el abono de dos de años, con la esperanza de que su hijo siga pensando, al menos durante un par de cursos, que la silicona es eso con que se sellan los cristales de las ventanas; los muertos vuelven a la vida en la siguiente viñeta; y la amistad y el respeto a la diferencia son preceptos inamovibles.