Buscando la novela de Luis Suárez

Luis Ventoso ENVIADO ESPECIAL | MILÁN

TELEVISIÓN

MASSIMILIANO PANDULLO

Crónica | El Instituto Cervantes de Milán homenajea al futbolista coruñés Zanetti, capitán del Inter, clausuró el encuentro y expresó su deseo de escribir una gran narración futbolística «desde dentro»

04 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

El ex futbolista coruñés Luis Suárez, que el pasado martes cumplió 71 años, sigue siendo Luisito para sus vecinos de Milán, que en realidad, tras más de 30 años afincado en la ciudad lombarda, son ya sus paisanos. Suárez, que sigue vinculado a la secretaría técnica del Inter, el club de sus años de oro como jugador, fue la percha para celebrar durante dos días un encuentro titulado Calcio e litteratura (Fútbol y literatura) , organizado en su honor por el Instituto Cervantes de Milán. El tributo del mundillo intelectual a Luis Suárez se convirtió también en el primer acto público en Italia del nuevo embajador ante la Santa Sede, el ex alcalde de A Coruña, Francisco Vázquez. En la jornada de clausura Javier Zanetti, el jugador argentino que ejerce de capitán del Inter, conversó con el escritor Eduardo Mendicutti sobre los prejuicios de los intelectuales respecto al fútbol. Zanetti, que se confesó lector voraz, elogió los cuentos balompédicos de su compatriota Valdano y llegó a decir que le gustaría escribir «desde dentro» la gran novela pendiente que le debe la literatura al fútbol. El director del Instituto Cervantes en Milán, el muxián Antón Castro, explicó que los mejores acercamientos desde la narrativa al fenómeno futbolístico los han firmado escritores latinoamericanos, como Eduardo Galeano u Osvaldo Soriano. Los periodistas deportivos italianos que participaron en los encuentros subrayaron que, a su juicio, los literatos españoles son más proclives que los de Italia a «enfangar» su pluma en el marabunta del fútbol, un deporte que los narradores transalpinos contemplan con cejas altas, como una pasión del vulgo. Como ejemplo de acercamiento entre dos mundos aparentemente antagónicos, se citaron los escarceos balompédicos de Javier Marías y Vázquez Montalbán. Con o sin literatura, era el día de Suárez, emocionado a su parca manera por la aproximación a su figura por parte del Cervantes. «Todo esto quiere decir que algo he hecho en mi vida profesional, pienso que he dejado una buena huella y lo que me estáis haciendo aquí se agradece mucho. No me lo esperaba, de verdad», agradeció el ex futbolista, fidelísimo, tras casi cuatro décadas en Italia, a su acento de chaval coruñés de la calle de Hércules (entonces todavía no era avenida), donde sus padres tenían una carnicería «que vendía poca carne, porque el barrio era obrero y no había dinero para eso». Suárez conserva el peso exacto (74 kilos) y el porte dinámico de sus años de futbolista. Pero ha ganado el gusto milanés por el dandismo. Con traje negro de raya diplomática, gafas de sol y corbata de finos lunares, recorrer a su vera la vía Dante, la principal arteria peatonal de la ciudad, da prueba del afecto que conserva en la ciudad: los paseantes lo paran y saludan a cada instante. Muchos llamándolo todavía «Luisito», como en los días en que debutó con sólo 18 años en el primer equipo del Deportivo, saliendo con un 6-1 en contra en Barcelona. Alberto Cerruti, un periodista deportivo italiano conocido también en España por sus intervenciones en la radio, resumió por qué Italia adora a Suárez: «Yo de chaval era del Milán y Luisito era el emblema del Inter, pero a él lo respetaba y lo admiraba, a pesar del tremendo daño que nos hacía en el campo, porque era serio, elegante y paciente. Es fácil ser un gran jugador, pero lo que no está al alcance de cualquiera es ser al mismo tiempo un gran caballero».