Entrevista | Gonzalo Miró El hijo de la fallecida cineasta Pilar Miró se ha estrenado como presentador en Cuatro, un trabajo con el que pretende «tapar bocas»
08 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Gonzalo Miró está marcado desde niño por ser hijo de la fallecida realizadora Pilar Miró. Se acostumbró siendo menor de edad a la persecución de la prensa rosa. Pero este joven de 25 años ha conseguido dar la vuelta a la situación y aprovecharse de la parte beneficiosa que tiene ser protagonista del mundo del corazón. Ahora se ha estrenado como presentador televisivo en el magacín de las mañanas de Cuatro, al lado de Concha García Campoy. A la hora de abordar este trabajo, Miró señala que tiene ganas de «tapar bocas, que no piensen que estoy en la vida para vivir del cuento sino que tengo ganas de trabajar, haga lo que haga». -¿Hacia dónde quiere orientarse profesionalmente? -Nunca lo he pensado, me han ido surgiendo oportunidades y las he cogido. Esas oportunidades me han llevado hasta aquí. No quiero agobiarme con el futuro. Tengo 25 años, ya me gano la vida, de momento. He hecho cosas de radio, televisión, imagen, moda. He estudiado, aprendido idiomas, viajado. Piso el terreno en que me encuentro ahora, que es el programa de Cuatro, y ya miraré qué quiero hacer después. -¿Cómo le ha afectado ser el hijo de Pilar Miró? -Me ha ayudado bastante, me dio mucho, me dejó rodeado de amigos que me han tratado muy bien. Y me ha abierto muchas puertas. -¿Cuál es la mejor herencia que le dejó su madre? -La educación y el respeto por los demás. Mi madre me inculcó unos valores y le estaré agradecido toda mi vida. -¿Cómo ve la sociedad actual? -Muy peligrosa. Vivimos de las desgracias de los demás. La envidia es el deporte nacional, nunca nos alegramos del bien ajeno... Peligroso. Pero siempre te encuentras con gente que merece la pena para recorrer contigo la vida. -¿Cómo se inició la explosión de su personaje en la prensa rosa? -Por el mundo en el que se desenvuelve la prensa rosa, en general. Cuando falleció mi madre ya me hicieron alguna foto con una supuesta novia mía en el patio del colegio. No me pilla de sorpresa. El mundo del corazón ha caído en un terreno que no tiene límites.