El equipo de la Universidade da Coruña que trabaja en el Éufrates sirio iniciará en el 2007 las excavaciones en Tell-Humeida, una de las urbes más antiguas de la historia
12 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.La expedición gallega que busca el origen de las primeras civilizaciones en la antigua Mesopotamia podría seguir haciendo historia dentro de nueve meses. Por entonces, y si como todo apunta el Gobierno sirio les otorga permiso, comenzarán a excavar en el yacimiento de Tell-Humeida, en el río Éufrates, donde han encontrado los restos de una ciudad del año 3300 antes de Cristo, una de las primeras de la historia. «Allí -explica el director del proyecto, Juan Luis Montero Fenollós, profesor de la facultad de Humanidades de Ferrol- podría estar la respuesta a preguntas universales». ¿Cómo surgieron las ciudades? O ¿por qué el hombre comenzó a escribir? Son algunas de ellas. «Ayudar a resolverlas -explica el investigador-, es mucho más importante para nosotros que encontrar un tesoro como el de Tutankamón o algo así». El hallazgo de la ciudad de Tell-Humeida es fruto de un complejo proyecto que causó escepticismo entre los investigadores extranjeros. «Nos decían: 'Ahí no hay nada, vais directos al fracaso' -cuenta Fenollós-, pero ahora hablan de esto en todas partes, incluso en Finlandia». El objetivo es cubrir un tramo de 60 kilómetros de longitud en ambas orillas del Éufrates. Se trata de una zona especial, porque «el río corre por una garganta de basalto, de forma que su curso ha permanecido invariable a lo largo del tiempo». Gracias a esa singularidad, los restos de varios períodos históricos se superponen. Hay vestigios de época mesopotámica, pero también medievales y bizantinos, ya que el río separaba al antiguo Imperio de Oriente de sus feroces enemigos persas. La pionera, una mujer La idea de buscar en ese punto se inspiró en los escritos de la británica Gertrude Bell, llamada la «reina de Irak» o «la Lawrence de Arabia». Gertrude realizó numerosas excavaciones en Mesopotamia a primeros del siglo XX y, tras la Primera Guerra Mundial, jugó un papel clave en la creación del Irak moderno. Sin embargo, a pesar de las notas de Bell, la zona ha pasado inadvertida durante casi un siglo a los centenares de arqueólogos que han visitado la zona. El motivo, explica Fenollós, puede ser que «toda Mesopotamia está llena de restos, es un paraíso para los arqueólogos, y allí son menos evidentes». La expedición de la Universidade da Coruña está formada por 23 especialistas de diversas áreas. Les apoya un equipo sirio dirigido por un investigador del país árabe que es corresponsable de todo el proyecto. La ley siria es férrea, y los posibles hallazgos se quedarán allí. Pero eso no es un inconveniente para el profesor. «Es lógico que luchen contra el expolio -dice-. Además, todo lo que se descubre allí es, en realidad, patrimonio de toda la humanidad, por eso es importante investigar». El presupuesto de la investigación es modesto: 18.000 euros; financiados por el Ministerio de Cultura, la propia universidad y el Ayuntamiento de Ferrol. Aunque parezca increíble, la Xunta no aporta ni un céntimo a la primera expedición gallega que estudia las primeras civilizaciones en el lugar en el que surgieron.