Cal y arena

César Wonenburger A CORUÑA

TELEVISIÓN

01 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

?l resultado de los dos programas iniciales de esta intensa semana de festival puede resumirse recurriendo al tópico, una de cal y otra de arena. La arena la aportó un magnífico director, Graeme Jenkins, posiblemente el mejor director mozartiano de cuantos nos han visitado en bastante tiempo: supo sacar oro de un programa coherente, sin duda interesante, pero de esos que no suscitan excesivo entusiasmo, y de una orquesta, la Sinfónica, que tras su agotador esfuerzo del Rheingold ofreció otra lección de ductilidad y estilo. Fue un lujo contar con el Coro de Cámara del Palau para el breve cometido de la música incidental de El Rey de Thamos , con sus voces bien empastadas, su rica sonoridad y la siempre correcta articulación. Jenkins se lució Jenkins se lució en esta obra, pero sobre todo en la Sinfonía nº 25 , de la que supo exponer sus rasgos dramáticos sin que por ello dejara de apreciarse la nitidez de su estructura, esa gracia que a veces parece obviarse en esta partitura con enfoques más violentos. Excelente. Ante un público escaso para el cartel de esta soprano, la decepción llegó por contra con Elisabete Matos, una voz grande, pero una intérprete escasamente sutil, completamente fuera de estilo en un programa para lucirse, que, sin embargo, con ella resultó de una frustrante monotonía expresiva: incapaz de ofrecer un filado, una media voz , ni siquiera en el Fado de Halffter, se impuso siempre la rocosa solidez, el trazo grueso que contagió a su acompañante, un Álvarez Parejo menos inspirado que en otras ocasiones. Lo más destacable fue la propia de García Abril, la cantiga extraída de sus Canciones playeras , donde, al igual que en varias de las canciones de Rachmaninov de la segunda parte, se mostró algo más refinada, más cantante. Festival Mozart. A Coruña. Palacio de la Ópera. Sinfónica de Galicia. Coro del Palau. Graeme Jenkins, director. Elisabete Matos, soprano. Álvarez Parejo, piano.