La polifacética mexicana cerrará el jueves en Santiago una «increíble» gira por España.
16 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.La chica del Me voy se marcha de España tras un mes de exitosos conciertos. Julieta Venegas (Tijuana, México, 1970) cierra este jueves en Santiago la penúltima etapa de una gira que continuará por América en agosto. Hoy toca en el País Vasco y mañana en Asturias. Ayer se puso al teléfono para la entrevista. Por el celular suena como sus temas más recientes, dulce. -En noviembre cumplirá 37 años y ya lleva en la música 29, desde los ocho. ¿Se ve como Mick Jagger, con 64, aún sobre los escenarios? -No tengo la menor idea. Eso como que lo iremos descubriendo con el tiempo, ¿no? Me resulta difícil pensar tan a largo plazo, imposible. -En España se ha consagrado con su cuarto álbum, «Limón y sal». Pero el primero data del 96. Mirando hacia atrás, ¿cómo es esa década? ¿Ha sido ingrata, un peaje necesario hacia la cima..? -Yo no hago las cosas por alcanzar la fama, sino por crecer personalmente. -¿El éxito no se busca? -No, el éxito llega. Es una suerte, nunca la razón de hacer las cosas. Pero ahora que ha llegado estoy encantada, claro. Hoy lo pienso y lo veo como que «guau», como que todo me ha sobrepasado. -¿La Julieta compositora o la Venegas cantante? -Me gustan las dos facetas. Lo de la interpretación me ha tomado algo más de tiempo aprenderlo, porque no comencé ahí. Antes disfrutaba mucho más la composición. Aunque hoy me costaría decidirme por una de ellas. -En el libro «De mis pasos» afirma: «Nunca han sabido dónde colocarme: una chica que toca algo parecido al rock con un acordeón... Muy complicado». ¿Dónde hay que situarla entonces? -Pues es que no hay que situarme en ninguna parte, de eso se trata. Definir a alguien es lo más fácil. En cuanto a estilos, me he movido tanto: música clásica, rock... -Recientemente ha admitido que su música de ahora puede resultar «fresa». Traducido al español de aquí, esto es pija, cursi, ¿no? -Bueno, la historia de esa expresión es muy chistosa. Es que, en el grupo en el que estaba, yo empecé haciendo reggae y ska, algo bastante combativo. Y luego, cuando me puse a escribir mi música, mis amigos me dijeron eso, que estaba haciendo algo fresa, suave. Ni yo misma a veces tenía muy claro lo que estaba haciendo, pero me gusta experimentar, nada de estar calculando en todo momento. Eso no debe hacerse, creo. Prefiero estar preguntándome siempre qué soy que tener una respuesta superclara. No quiero encasillarme ni que me encasillen, sino hacer mi música, una música abierta. -¿Cómo actúa más cómoda: sola o acompañada de amigos como Coti Sorokin? -Cambia muchísimo. No me causa ningún conflicto compartir el protagonismo del escenario con un amigo u otra artista, pero ahora, en esta gira, me siento muy protegida sola con mis músicos. -¿Cómo le han ido estas semanas por España? -Ha sido increíble, me ha encantado recorrer el país. Es tan diferente, son tantos públicos y tan distintos en un lugar tan chico... -¿Y con cuál se queda? -Con todos, con la generosidad de los públicos de toda España. Eso ha sido lo mejor de los directos, poder hacer un show alimentándome de la energía de la gente. -A los públicos de Vigo y A Coruña ya los conoce, pero no al de Santiago. ¿Nerviosa, ansiosa, ilusionada...? -Ilusionada, más bien. Santiago es una ciudad preciosa, con una zona histórica que he visitado y me parece mágica. Me encantará actuar ahí. -¿Qué mensaje transmite al indeciso de última hora? -Es que soy muy mala vendedora. Sólo puedo decirles, con total sinceridad, que estaré feliz de verlos allá. -¿Y qué va a hacer aquí? -Pues tocar, lo que sé. -Ya, pero qué, cómo... -Nos centraremos mucho en Limón y sal, que es lo que promociono, pero me gusta ir metiendo en medio otros temas menos conocidos. -El jueves, Compostela; el resto del verano, por América, y luego, a preparar otro álbum. ¿Es el plan así? -Pues no, por ahora no lo sé. En gira nunca compongo... -¿Va a dejar a los fans con la incertidumbre? ¿Para cuándo el quinto trabajo? -Prefiero que se quede en suspenso, no me gusta hacer las cosas presionada. De hecho, soy bastante lenta escribiendo. Prefiero la naturalidad, que todo vaya fluyendo.