Regresa a la interpretación encarnando a una diva ?de los años cincuenta en la ficción de La Primera
23 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Es hija de una estirpe de actores de solvencia, Fernando Guillén y Gemma Cuervo, forjados en el teatro. Actriz, licenciada en Periodismo, se ha movido siempre a caballo entre la interpretación y tareas de comunicadora. Esta última faceta, explotada en los programas de TVE Días de cine y V ersión española , dice que le ha impedido aceptar ofertas como actriz. Ahora interpreta a una diva soberbia en la serie Amar en tiempos revueltos . Su personaje recuerda al de Bette Davis en Eva al desnudo .
-¿Qué pesa más, su faceta periodística o la de actriz?
-Yo me siento más plena como intérprete, pero se me presentaron dos proyectos de comunicación muy interesantes y los estoy haciendo con toda mi alma. Algo muy gordo me tiene que pasar para que yo deje V ersión española . Por eso he ido rechazando otros trabajos de interpretación en el camino.
-Interpreta a una diva del teatro de los años cincuenta ¿se ha inspirado en alguna figura en concreto?
-La referencia es Bette Davis en Eva al desnudo . Aunque no era de esa época, emocionalmente sí es como ese maravilloso personaje. Además, en la serie hay una trama parecida a lo que pasa en la película. Estela del Val, a la que interpreto, es más mala que Bette Davis.
-¿Le divierten personajes con este perfil?
-Sí, sobre todo porque me da la posibilidad de componer el personaje física y psicológicamente. Es difícil abordar un papel de época tan sofisticado, que tiene tan poco que ver contigo.
-¿Qué motivos han llevado a Estela a ser tan mala?
-No es que sea una mujer malvada. Hoy ya no existen ese tipo de figuras del teatro tan común en la primera mitad del siglo XX como eran las divas, que se volcaban totalmente en su trabajo, sin pareja, sin hijos y con multitud de amantes procedentes del mundo de la interpretación. Estas mujeres necesitan ser muy soberbias, muy duras, y tener muy claro lo que quieren para mantener ese estatus, como hacía Bette Davis. Funcionaban como hombres al frente de un negocio y eso conlleva una soledad y una desconfianza constante hacia los demás. Además, mi personaje es una actriz amiga del régimen franquista, pero se van a ir descubriendo más matices, porque en el fondo es un ser humano con sus penalidades.
-¿Todavía quedan?
-Las hay, pero de otras generaciones. Ni en la mía ni siquiera en la de mi madre las he visto. He charlado mucho con mis padres sobre el personaje, porque mi padre sí trabajó al principio con actrices de este tipo que les obligaban a llamarlas de usted y a las que no se podía tocar en el escenario.