Hace tiempo que trabajar en la televisión ha dejado de ser algo de lo que pueda presumir una madre, a no ser que se llame Isabel Pantoja. No ya por lo efímero, sino porque no siempre los trabajadores están de acuerdo con el cometido que desempeñan, aunque vaya en el sueldo poner cara de careta.
Yo no sé si Goyo Jiménez y Dani Rovira, rodados con maestría en el oficio de monologar, estarán a gusto dialogando en el nuevo programa de Cuatro No le digas a mamá que trabajo en la tele. Lo digo porque, aún con un humor menos tontorrón, no consiguen transmitir la naturalidad y el buen rollo de Flo y compañía.
El formato no dista mucho de un simple zapping de programas, pero fundamentalmente de Cuatro y Telecinco. No debería ser de otra forma, después de la guerra que la cadena de Fuencarral mantuvo con Sé lo que hicisteis por la emisión de sus imágenes. Además, no existe mejor modo de promocionarse que parodiarse, evitando, claro, la crítica hiriente, de la misma manera que nada hay peor para venderse que alabarse.
Veremos si la audiencia mejora y el programa no se convierte en un No le digas a mamá que ya no trabajo en la tele obligado por un adiós prematuro.