Sobrevivir al «reality»

Beatriz Manjón

TELEVISIÓN

30 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Cuando un programa roza el 40% de share durante cuatro horas y media poco más hay que decir. El éxito de la final de Supervivientes ha sido rotundo, al igual que el de toda una edición que ha encontrado en Jorge Javier y en Raquel Sánchez Silva a sus conductores infalibles. Puede que los famosos hayan sido los más anónimos de la historia del concurso, pero eso es lo de menos. Desde las maldades guionizadas de Aída al me tiro al suelo porque he estudiado en Hollywood de Sonia Monroy, no ha habido día sin polémica, incluido algún exabrupto del propio presentador. Solo faltó que a Rosa Benito, ese ama de casa reconvertida en estrella tal y como le recordó a su marido con un «este es mi momento, si no quieres estar te vas del plató», le contaran el accidente de Ortega Cano en el repaso a las noticias que se perdieron, o que la esperara en el coche que se llevó de premio? o que apareciera Nacho Polo. Eso sí, los auténticos supervivientes de la noche fueron los espectadores, que se tragaron hasta la faja de la tele tienda, y el hijo pequeño de la ganadora, que estuvo horas detrás de una palmera. Que lo recluten para la próxima edición.