Era 53 domingos una de las propuestas más esperadas del catálogo nacional anunciado por Netflix para este año y su llegada directa al número uno de las películas más vistas de la plataforma así lo confirma. Resulta atractivo para todo aquel que abre la aplicación dejarse llevar por un cartel con un cuarteto de actores como Javier Cámara, Carmen Machi, Javier Gutiérrez y Alexandra Jiménez y por una trama que hace tragicomedia de las cosas cotidianas y los conflictos familiares.
La película es una traslación al cine de la obra de teatro Cesc Gay, que dirige la cinta, y ese marcado carácter escénico se mantiene a lo largo de una producción que apuesta por la sencillez y la brevedad. Los personajes se apoyan en esas interpretaciones subrayadas que el escenario requiere para llegar con todos sus matices hasta la última fila de la sala, sin la contención que la cámara y los primeros planos habrían hecho posible. Todos se entregan a una comedia con poso amargo en la que tres hermanos, obligados a abordar los cuidados de un padre que necesita atención, acaban hablando más de ellos mismos, de sus egos, mentiras y prejuicios, y de todos esos conflictos fraternales mal resueltos que se arrastran de por vida.