Adictos al papel

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés REDACCIÓN

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CASTRO PARIS

En la era de la informática, la libreta vive una nueva edad de oro gracias a los artistas, que la han convertido en un fetiche Modelos como la mítica Moleskine están otra vez de moda gracias a escritores y creadores de todo el mundo

17 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

«-¿Te molestaría que utilizara mi libreta de apuntes? -Haz lo que quieras. Saqué del bolsillo una libreta negra, con tapas de hule, cuyas páginas estaban sujetas por una banda elástica. -Linda libreta, dijo. -Las conseguía en París -contesté-. Pero ya no se fabrican». El diálogo lo escribió el inglés Bruce Chatwin en Los trazos de la canción y define con precisión las características de una libreta a la que el viajero y novelista fallecido en 1989 era adicto. Chatwin hablaba en este fragmento de una Moleskine -piel de topo-, la que probablemente sea la libreta más legendaria de la historia y que, desde que en 1998 una empresa italiana empezó a fabricar en serie, se ha convertido en un fenómeno social alimentado, paradójicamente, por Internet, en donde proliferan los blogs dedicados a este objeto tan tradicional y a priori extraño a lo digital. En realidad, la empresa Modo&Modo está sabiendo explotar el misterio de un tipo de libreta que utilizaron en el pasado artistas como Van Gogh o Matisse -y personajes de ficción como Indiana Jones- y que en la era de las PDA ha sido adoptada por los miles de personas que se confiesan adictos al papel y fetichistas de las libretas. «A manía das libretas probablemente teña que ver coa devoción pola escritura», explica Manuel Bragado, director de la editorial Xerais, devoto confeso de este adminículo que, curiosamente, vive una época dorada. «Teño máis de setenta gardadas, en realidade por puro fetichismo, como quen conserva os vellos diarios, polo afán de deixar unha pegada do paso do tempo. É unha obsesión». Tanto que en el mundo de la edición y la cultura es frecuente oír una expresión: «Manolo e os seus cadernos». Bragado comparte este «vicio» público con creadores como Kiko da Silva, Jorge Cabezas o Antón Reixa, para quien «o uso da libreta ten que ver coa obsesión por non perder a memoria».