Un libro analiza el impacto que tiene sobre la promoción turística de cualquier lugar su aparición en una película.
17 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El cine ofrece la posibilidad de acercar a millones de personas las imágenes de las ciudades más famosas y de los parajes más bellos y exóticos del mundo. Del poder de la gran pantalla como medio de publicidad para dar a conocer un lugar y atraer turistas saben mucho los norteamericanos, que llevan años convirtiendo las localizaciones cinematográficas en las estrellas de los productos turísticos. El bar de Cuando Harry encontró a Sally; la Quinta Avenida en Nueva York en Desayuno con diamantes; Rodeo Drive, Los Angeles, en Pretty Woman; y el cañón en Utah donde Susan Sarandon y Geena Davis encuentran su final en Thelma y Louise, son sólo una pequeña muestra de una nueva forma de hacer vacaciones: el recorrido turístico cinematográfico, tal y como recoge el que es el primer libro-estudio que se elabora en España para analizar este fenómeno bautizado como movie tourism. Bajo el título Cine y turismo. Una nueva estrategia de promoción, este volumen escrito por Carlos Rosado, creador de la Andalucía Film Commission y presidente de la Spain Film Comisión, y Piluca Querol Fernández, coordinadora de la Andalucía Film Comission -la red de oficinas de promoción de rodajes- se presentará el próximo 24 de mayo en el Festival de Cine de Cannes para tener un mayor eco internacional. En esa misma jornada, se exhibirán las primeras imágenes de El camino de los ingleses, la segunda película como director de Antonio Banderas, uno de los padrinos de esta iniciativa que persigue descubrir al mundo del turismo el impacto que produce sobre la promoción de cualquier lugar su aparición en una película. Editado en castellano e inglés, esta iniciativa pionera en España de promoción turística a través del cine informa de cómo atraer y rentabilizar un rodaje cinematográfico, a través de los mapas turísticos que detallan y descubren los lugares y localizaciones donde se han rodado secuencias míticas, a través de la moda, de la gastronomía ... Emplazamientos en España La obra incluye las tres rutas que se han elaborado sobre las localizaciones del rodaje de Alatriste, adaptación de la novela de Arturo Pérez Reverte, dirigida por Agustín Díaz Yanes; la ruta de Almería (tierra de cine); y la del mito de Carmen, con lo mejor de cada una de las versiones cinematográficas rodadas en Andalucía. Más rentabilidad Aparecer en una película no implica sólo una rentabilidad económica, también garantiza un flujo importante de turistas porque la publicidad que un filme ofrece a la ciudad, provincia o país que le sirvió de escenario equivale a un anuncio visto por 72 millones de espectadores, la media de audiencia mundial de un filme. Así, los responsables del turismo de Kansas cifraron en un aumento del 25% la afluencia de turistas a Fort Hays después de la filmación de la película de Kevin Costner Bailando con lobos; y, gracias a Salvad al soldado Ryan, los norteamericanos renovaron su interés por Normandia, donde aumentó hasta un 40% el número de estadounidenses a la zona. Lo curioso es que el filme de Spielberg se filmó en las playas de Irlanda. Más datos Más datos. La mandolina del capitán Corelli, con Nicolas Cage y Penélope Cruz, no triunfó en taquilla y tampoco tuvo buenas críticas, pero repercutió positivamente en la isla de Cefalonia, donde las reservas hoteleras incrementaron en un 75% y los turistas pasaron de 34.000 a más de 100.000. Además, Lost in Traslation, de Sofia Coppola, ha sido el mayor hito para el turismo en el país nipón junto con el largometraje de Tom Cruise El último samurai, en Nueva Zelanda el número de turistas no deja de aumentar tras el triunfo de la trilogía de El señor de los anillos; y Escocia valoró los ingresos turísticos por Rob Roy y Braveheart en 15 millones de libras. Avalancha de turistas Una encuesta a turistas extranjeros de Londres estima que un promedio del 2,5% de los visitantes de la capital británica citan las películas y series inglesas como el mayor aliciente para desplazarse a la gran urbe, y un estudio de Thomson Holidays señala que el 80% de loa británicos planifican sus vacaciones tras ver una localización en la gran pantalla. Ante estos datos, seguro que aumentará considerablemente el número de personas que viajaran a París para ver si Ron Howard ha sido fiel a la novela de Dan Brown, El código Da Vinci. El libro también hace parada en Nueva York, que acoge al año cerca de 200 largometrajes, por lo que no hay cinéfilo que no reconozca Cental Park, el puente de Brooklyn o el ferry de Stanten Isalnd. El impacto que tiene el entorno ha dado lugar a las rutas de las series Sexo en Nueva York, Friends y Los Soprano, y de la película Entre copas. La avalancha de turistas también alcanzó al Ayuntamiento de Savannah, en Georgia, donde se rodó la oscarizada Forrest Gump, que tuvo que instalar el banco en el que se sentaba el protagonista en el parque y que no existía. Los rodajes dejan millones de euros y una imagen promocional de país más potente que las que salen en los folletos turísticos. La experiencia demuestra que el 30% del presupuesto de producción de un largometraje se gasta en el rodaje. Un ejemplo, Alatriste, de Agustín Díaz Yanes, se filmó en Cádiz, Sevilla, Ubeda, Baeza y Tarifa, entre otras localizaciones, y tuvo como resultados 9.000 pernoctaciones, tres millones de euros y más de 2.000 profesionales contratados.