El año en que el bikini cumple los 60 se ve obligado a convivir con este híbrido que conquistó a la mujer en los setenta.
01 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Justo el verano en el que el bikini alcanza la madurez y cumple sesenta primaveras, el trikini ?un híbrido entre el dos piezas y el traje de baño tradicional? se hace con las pasarelas. El hermano joven de la prenda que revolucionó la moda arrasará sobre la arena, igual que lo hizo en los años setenta. Los acabados beben aires de aquella época y de los roqueros de los ochenta. De ahí que los colores metalizados, las estridencias y los fluorescentes den vidilla a estas prendas que tienen como máximo atractivo la capacidad de estilizar, sin renunciar a la sensualidad. Grandes escotazos, las tiras entrelazadas y los estampados, nada discretos, se alían con este emblema de la temporada que marcha y bien, al menos según la explosión de propuestas de grandes firmas, como Etam, Francis Montesinos, Andrés Sardá, Totón Comella, Cavalli o Ralph Lauren, que no han dudado en colarlos en las pasarelas de alta costura de todos los rincones del planeta. A pesar de su tirón, el trikini no ha conseguido apagar la fuerza del homenajeado esta temporada. El bikini se simplifica en las formas y también mira atrás. Las copas triangulares y los culotes, como el que se marcó la suiza Ursula Andress en 1962 cuando protagonizó la salida del agua más glamurosa de la historia del cine, reivindican un lugar. El metal también encuentra un hueco entre esta moda ajustable preparada para los baños de sol y agua. Aros, tachuelas y hasta conchas marinas se cuelgan de los cordoncillos que permiten preservar el pudor. Casas como Chanel abogan por las cadenas; Givenchy, por los ácidos; los gallegos Jorge Vázquez y Antonio Pernas se decantan por el negro. Las propuestas son infinitas aunque a la hora de elegir seguir la pista de los tejidos con aspecto animal, los flúor, los tonos safari, la pedrería, las aberturas asimétricas (en trikinis), el ganchillo y la estética de las pin-ups bastarán para triunfar. Los trajes de baño más recatados, lisos o en blanco y negro, se apuntan a la época cálida. Tanto los escotes en pico como la ausencia de tirantes también los han sofisticado.