Una es la estrella de esta temporada y la otra pugna para robarle el protagonismo convirtiéndose en un 4x1
28 oct 2014 . Actualizado a las 15:02 h.Decir cuál es la prenda que no puede faltar este otoño e invierno en todo armario femenino que se precie no es tarea difícil. Solo hace faltar echarle un vistazo a las listas de mejor vestidas de la revistas y pasearse una tarde por las tiendas para comprobar que la capa es, sin duda alguna, la reina de la temporada. Están por todos lados en miles de materiales diferentes ya sea más lisas o más estampadas. Aunque es una prenda que siempre ha estado ahí, solo hace falta recordar las películas del oeste, lo cierto es que nos resistíamos a incorporarla a nuestro vestuario. Pero, este año todo ha cambiado. Y la culpa la tiene esa capa de Burberry, la misma que la de los trench más «british» por excelencia, que ya luce medio celuloide con sus iniciales grabadas.
Con aspecto de manta pero con un estilo étnico al que pocas ya se pueden resistir, ha sido el último empujón a una prenda que los diseñadores llevaban empeñados en vendernos cada temporada desde el altar de sus desfiles. Primero fue Chloé y más tarde Karl Lagerfeld para Chanel, pero al final se ha asentado y, parece, que por bastante tiempo. Cualidades no le falta ya que su simpleza lo convierte en una prenda con muchas posibilidades, tanto a la hora de elegir una como la hora de combinarlo casi con cualquier prenda. Asimismo, su carácter de abrigo no se lo quita nadie, por lo que es uno de los fijos para las jornadas más calurosas combinada con una camiseta, o para las más frescas por encima del jersey, del abrigo o de ambas.
Sin embargo, la entrada por la puerta grande de la capa no es solo un triunfo para ella. Todo lo contrario. Las diferentes firmas, conscientes del nicho, han caído en la cuenta de que es el momento de aprovechar este tirón y apostar por prendas similares, que siempre han estado ahí pero que no han terminado de cuajar. Un buen ejemplo es el chaleco. Presente desde que somos pequeños hasta la edad adulta, ha ido evolucionado y provocando que, de cuando en vez, cayéramos rendido a los pies de algún modelo. Y ahora con las capas dándolo todo, desde la otra esquina de la tienda el chaleco grita para llamar la atención. Razón no le falta, y las it-girls se han dado cuenta de las posibilidades que abre como prenda multifunción. Mientras las capas están más limitadas, el chaleco puede ejercer de el mismo, de capa, de fulard y de bufanda. Todo un 4x1 siendo solo uno.
Aunque puede parecer imposible, lo cierto es que esta prenda es multifunción, reversible y adaptable a varios estilos, aunque durante años nos empeñarnos a ponerlo en invierno por encima de algún polo o en verano como complemento por si refrescaba. Y como la teoría siempre entra mejor con ejemplos, solo hay que ver como la bloguera Cristina Blanco convierte un chaleco con estampado en blanco y negro de Jo&Mr. Joe -disponible en El Corte Inglés- en un cuatro prendas aprovechando además la esencia de dos de los colores básicos y mejor combinables de toda la paleta.
De esta forma, puede funcionar como lo que es, como un chaleco, es decir, sin perder su naturaleza y tirando de otra de las estrellas de la temporada, las botas altas de tacón plano. No contento con ser un chaleco, esta prenda en blanco y negro también puede ejercer como capa, así tendremos un 2x1 teniendo solo una de las protagonistas de la temporada. Una buena solución si solo se puede incluir una prenda al armario.
Pero no se terminan aquí las vidas del chaleco. Con su carácter de multifuncionalidad ya en el bolsillo, puede convertirse en un fular, pero no uno cualquiera. Si Burberry nos dejó las capas en su pasarela de noviembre, en el último desfile en el que presentó su colección para la próxima primavera y verano impuso una nueva forma de llevar el fular: colgado simple al cuello y fijado con un cinturón. Y con esta tendencia en la cabeza, el chaleco también puede anticiparse a uno de los que, posiblemente, sea la clave para los meses menos fríos.
Como chaleco, como capa, como fulard, y también como bufanda. El chaleco puede ser elemento recurrente para esos días de mucho frío en los que el cuello necesita una protección extra pero sin perder el glamur. Es evidente de que será difícil decirle que no, y seguro que poco tardan las expertas en sacarle más juego.