Una locura incontrolable

josé m. fernández REDACCIÓN / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

El Dépor acarició el milagro después de llegar tarde a Riazor

21 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Solo una mente exageradamente perversa es capaz de idear noventa minutos de fútbol como los vividos ayer en Riazor. Las diferencias entre el Barcelona y el Deportivo son abismales. Nadie puede pedir al equipo de Oltra que compita de igual a igual, pero sí que llegué al partido a tiempo y no regale a su rival una ventaja que en condiciones normales hubiera sido suficiente. El resto, inolvidable.

el inicio

Maestro Cesc

Antes del minuto tres comenzó su exhibición Cesc, que dibujó un pase perfecto para que Jordi Alba le ganara la partida a Laure y a Marchena. Siete minutos: en su primer balón, Tello saluda el regreso de Ayoze marcando el segundo. Messi se unió al festival con un gol enorme, a la altura de la segunda asistencia de Cesc. Sin partido, con un Barcelona que se curaba del virus FIFA con una inesperada tranquilidad. El plan, si existía, al limbo.

EL PENALTI

El Dépor encuentra el camino

El Dépor debe agradecerle a Paradas Romero y a Riki el recuperar un partido que parecía finiquitado. El Barça sufre a balón parado y el Dépor aprovechó un saque de esquina, para marcar el segundo. Riazor comenzó a creer en el milagro. Ahí, sí, el conjunto coruñés tuvo tiempo para estructurarse, para colocar una línea de cinco en el centro del campo e imitar las dificultades que otros han puesto al Barcelona. El partido estaba tan descontrolado que el Dépor se fue al vestuario feliz y satisfecho con el 2-4, de nuevo una obra maestra creada por Cesc y Messi.

BALÓN PARADO

La fe del Dépor y de Riazor

El equipo coruñés volvió al partido en el inicio de la segunda parte. De nuevo a balón parado, Pizzi batió a Valdés. Mascherano vio la segunda amarilla. Riazor recuperó una fe que puede llegar por el camino más inesperado, por un penalti inexistente, una expulsión, a balón parado o, incluso, con un gol en propia meta.

el triunfo

Tres veces necesitó ganar el partido el Barça

Tres veces creyó el Barcelona que tenía el partido ganado. Con 0-3, con 2-4 y con 3-5. Solo lo cerró con la última. El Dépor no pudo contra diez, pero tomó algo de aire para viajar a Balaídos con menos heridas de las que anunciaba el sonrojante 0-3. Eso sí, llegará al derbi con la necesidad de no ceder más terreno, con la mochila de ser el equipo más goleado de la categoría (19 goles en 8 partidos). Y de haber convertido sus partidos en una emocionante ida y vuelta en la que casi nunca tiene el control y, lo que es peor, en los que suele llevarse la peor parte.

NOCHE VIBRANTE

¿Y un gol de Aranzubia?

El partido fue tan atrabiliario y extraño que incluso Iniesta y Valerón se fueron con sendas tarjetas amarillas. Una noche inolvidable de Messi y de Cesc, y de fe deportivista. Un homenaje a lo inesperado y al fútbol sin pizarra. Solo faltó un gol de Aranzubia para rematar una maravillosa locura.

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