Suele decirse que la Liga española es cosa de dos, pero no siempre es verdad. Este campeonato es de uno solo, el Barcelona. El Atlético de Madrid había aceptado muy gustoso el relevo de sustituir al Real Madrid como perseguidor del futuro campeón, pero sufrió en el estadio de San Mamés un frenazo que despertó a los del Manzanares, quienes en algún momento llegaron a tener la ilusión de poder alcanzar al equipo azulgrana.
Es cierto que el fútbol viaja con un baúl cargado de sorpresas, pero también debe aceptarse que la lógica no es ajena al mundo del balón, como se demuestra claramente con la mayoría de los resultados que se dan jornada tras jornadas. Hay sorpresas, pero siempre son las menos.
Amenazados por el descenso
Un ejemplo claro, aunque no se quiere reconocer, está en el deficiente comportamiento de la media docena de equipos amenazados por el descenso. Son los que, por ahora, aparecen en los seis últimos puestos de la clasificación en Primera División. Vienen figurando en esas plazas semana tras semana, y casi siempre prometiendo a sus seguidores que en el próximo partido saltarán a un puesto tranquilo. Algo que no consiguen, porque sus conjuntos carecen de la calidad necesaria para escalar algunas posiciones.
En el pozo
Una realidad que demuestran con los últimos resultados. Veamos: Zaragoza, Espanyol, Celta, Osasuna, Mallorca y Deportivo (el Granada jugó anoche frente al Sevilla). Los seis equipos fueron incapaces de ganar sus partidos, a pesar de que cuatro de ellos jugaron en su propio campo. Al caer en su estadio frente al Málaga, el Real Mallorca desperdició una gran ocasión para ganar alguna posición, pero sus energías futbolísticas no le permitieron llegar más allá de la derrota mínima, aun teniendo conocimiento del fracaso de los otros?
Como diría el paisano, «hay codazos para bajar».