Acepto que, con el paso del tiempo, fui quedándome atrasado considerando los avances de este mundo. Por ello me sorprenden algunas de las novedades registradas ahora en el mundo del fútbol. Por ejemplo, ese «cambio de chip para el derbi», cuando solo faltan tres días para el Deportivo-Celta calificado como trascendental, queriendo dar a entender que el equipo vencedor saldrá el viernes de Riazor con la «carta de residencia» en Primera. Puede, pero esto dependerá de lo que el Deportivo, si es el vencedor, o el Celta, si los puntos se van para Balaídos, son capaces de mejorar sus rendimientos pasados, cambiando radicalmente en el último tramo de esta Liga en donde aparecen condenados los dos equipos de nuestra Comunidad.
Ya que hablo del partido de la máxima rivalidad diré que me sorprendió, y mucho, una de las novedades, ese entrenamiento que se anuncia a puertas abiertas, en Riazor, cuando estas sesiones en las que el entrenador explica y prepara a sus jugadores sobre el terreno acostumbran a celebrarse sin aficionados en el recinto, dado que su presencia provoca distracción en los futbolistas. Tanto es así que, los entrenamientos con dedicación especial a mover los jugadores sobre el campo, siempre fueron puerta cerrada, y no con ese aire festivo que origina la presencia de impacientes hinchas en los graderíos, lógicamente preocupados por el futuro de su equipo.
Ahí es donde comprendo que los tiempos son otros, y que el problema seguro que es mío, por no cambiar y seguir siendo el de siempre. Para terminar, celebrar que los deportivistas no hayan regresado tocados de Barcelona. El tanteo, aunque adverso, fue normal para poder presentar ahora cara al Celta.
La sesión de hoy, declarado de puertas abiertas, está previsto a las seis en Riazor. Si llueve será a las 17.30 en Abegondo.