La apuesta por Valerón y Juan Domínguez dio un gran resultado
16 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.En Sevilla, recién aterrizado, Fernando Vázquez mantuvo el modelo de Paciência y plantó un trivote que no incomodó en absoluto a los andaluces. A partir de ahí, el técnico de Castrofeito puso su sello recuperando a Valerón y sacrificando a Bergantiños. Sin embargo, al dúo Assunçao - Aguilar le faltaba alguien capaz de conectar con el Flaco. Ante el Madrid, Rayo y Barça, el equipo estuvo bastante bien arropado, pero para escapar del puesto de colista hacía falta algo más que blindar a Aranzubía. El Dépor apenas generaba ocasiones en el área contraria.
La solución a la falta de fluidez ofensiva ha aparecido en las botas de un canterano al que Vázquez también había ido dando cancha en los últimos encuentros. Juan Domínguez dejó un recado en sala de prensa hace un par de semanas: «Estoy contento a nivel individual porque en tres meses había jugado cinco minutos y el otro día jugué diez». Ayer tuvo hora y media para demostrar que puede ser el socio ideal de Valerón en el camino hacia la salvación blanquiazul. Entre el coruñés y el canario ofrecieron un recital de asistencias que desmontó al Celta.
Los celestes no lograron interrumpir el juego local, y menos después de la expulsión de Aspas. El primer balón que paró en los pies del Flaco acabó de inmediato en la red de Javi Varas. El 21 picó la pelota por encima de la defensa para dejársela a Riki, que abrió la cuenta. Un cuarto de hora más tarde, Juan Domínguez aportó su clase con un pase medido desde el suelo al que Bruno Gama no supo sacar partido en el mano a mano. El recital continuó antes del descanso con otro centro medido de Valerón a la carrera de Riki, aunque esta vez Varas le ganó la partida al de Aranjuez.
Tres pases de gol en la primera mitad como anticipo de otros tres en la segunda. Una cuenta que abrió Juando con un balón perfecto colocado desde campo propio para que Riki se plantara con muchos metros de ventaja ante el meta visitante. Sin embargo, el 11 se hizo un lio con la pelota. El canterano aún puso otro gran servicio a Bruno Gama antes de que Valerón le regalara el definitivo a Salomao.
Un recital de clase aprovechado con la presencia de un solo centrocampista de contención. Un papel en el que Abel Aguilar se mostró sobrado. Es cierto que el rival jugó una hora con diez, pero el camino a la salvación pasa por el talento.