El de hoy es un día clave, tanto que puede variar el rumbo del equipo coruñés, permitiéndole entrar en un mar más en calma y verse navegando al pairo para mirar hacia arriba, léase clasificación. No sobran partidos pero hasta podría suceder que, entre lo que consiga por si mismo y lo que de manera involuntaria ayuden los malos resultados de otros podría darse el caso encontrar motivos para celebrar el milagro del Deportivo. Esto que decimos plantea una exigencia ineludible: ganar hoy al Mallorca. ¿Qué con el empate también es posible el milagro? Dejémoslo en el aire?
El de hoy es un día clave, frase que ya venía escuchándose en el ambiente deportivista desde hace algún tiempo, y se intensificó con más fuerza tras la victoria frente al Celta por 3-1. Las victorias generan elevadas dosis en la moral de los seguidores. Pero hoy será todo muy diferente para los hombres de Fernando Vázquez, quienes deberán afinar en sus aciertos y multiplicar esfuerzos para ganar a un rival como el mallorquín que, según noticias llegadas de la Isla, se encuentra notablemente muy crecido. El Deportivo tiene que salir vencedero de este partido tan difícil y sin pronóstico para no verse descolgado de ese grupo en el que está en juego la lucha por la salvación. Un día clave, sin duda, para el deportivismo.
Tiempo atrás, y no hace tantos años, en tal día como hoy serían varios los coruñeses que encenderían velas, implorando ayuda divina para un triunfo.