El Athletic de Bilbao es un rival más temido que otros que pasan por Riazor. Después, resulta que no suele dar la talla pues de aquí salió muchas veces trasquilado cuando, antes de jugar, nadie contaba que los puntos quedaran en casa. Sucedió en la temporada 1941-42, con aquel Athletic bilbaíno cargado de laureles por sus triunfos en los campo de fútbol; jugó en el viejo Riazor en donde cayó por 2-1. En el mismo campo volvería a perder en la temporada siguiente (2-0) y en la tercera también, por 1-0. Hasta su cuarta visita, cuando el conjunto bilbaíno que llevaba en masa a los aficionados llenando los campos por ver al equipo rojiblanco, no se registraría en Riazor la primera derrota coruñesa en la máxima categoría, y los puntos (que entonces eran dos) se fueron para San Mamés al ganar por 2-1 en aquella temporada que costaría el primer descenso coruñés a Segunda de donde regresó de inmediato a Primera (temporada 45-46) jugando ya en el actual estadio. La alineación titular del equipo coruñés en esa temporada era la formada por Acuña; Pedrito, Portugués; Molaza, Bienzobas, Reboredo; Marquínez, Guimeráns, Mijares, Fabeiro y Chao. Habían desaparecido nombres fijos en las alineaciones deportivistas como, por ejemplo, Novo, Quintas, Chacho, Caballero, Paquirri, Lezama y algún otro que ahora mismo no recuerdo porque el tiempo pasa para todos.
El Athletic bilbaíno era uno de los equipos de mayor cartel, puede decirse que comparado en algunos aspectos al Barcelona o Madrid de entonces. Sin embargo, perdió frente al Deportivo en sus tres primeras visitas a Riazor. Eso sucedía entonces, aunque ahora también leo que cayó derrotado en sus últimos cuatro partidos jugados en campo coruñés. Es un dato.