El «día del trabajador» ya no va conmigo. Me queda tan atrás que no recuerdo pasar del San José Obrero, como en la época de Franco se llamó al 1 de mayo. Fueron más de 45 años largos en La Voz de Galicia, periódico que sigue llegando a mis manos a las 7 de la mañana. Por supuesto, antes del café con leche, porque uno y otro, periódico y desayuno, van preparando el organismo con propósito de ver pasar un día más y, ¿por qué no decirlo?, dispuesto a escuchar esas novedades diarias que algunos confiesan alarmarse cuando, a quienes vamos mayores, no causan sorpresa alguna. Por ejemplo (y entiendan que eche mano de un personaje popular) que Mourinho empiece ahora a admitir que se irá del Madrid, o que anoche, antes del Barcelona-Bayern, no se considerase que el equipo alemán pudiese salir eliminado del Nou Camp, afirmando que la clasificación de los germanos estaba asegurada. Las dos posibilidades flotaban en el ambiente porque, incluso siendo rotundo el 4-0 de la ida, ese gigantesco rival que es el Barcelona cuenta con un fabricante de goles como es Messi.
Sin buscarlo, resulta que este Punto de Mira fue cayendo en la redes del fútbol europeo, cuando por Galicia volamos más bajo. Lo digo en plural, teniendo en cuenta los problemas del Celta y Deportivo que en este día festivo que fue ayer ninguno perdió sus partidos, aunque llegaron ecos nada claros enturbiando aquellos recientes triunfos de ambos en el campo del Levante. Suele suceder en las últimas jornadas, según reconocía Tebas, flamante presidente de la Liga Profesional de Fútbol, quien, unas de las primeras promesas que hizo, fue la de terminar con la corrupción en el fútbol. Pero esto seguirá así hasta el final de la temporada, que es donde está la permanencia.