Lo sucedido en Balaídos es un drama. Y lo es porque ahora nadie libera a los seguidores del equipo vigués de su tremenda angustia, pensando en el futuro. Al Celta se le hizo una inadmisible faena, al adelantarle su partido de Liga frente al Atlético «para facilitarle el descanso ante la final de Copa». ¿Qué tiene que ver el Celta con las obligaciones del equipo madrileño? Cada cual tiene que atender a lo suyo, sin alterar la vida de los demás. Ahora, al conjunto vigués parece que solo le salvará uno de esos milagros de los que tanto se habla en el fútbol. ¿Cómo fue posible que la directiva del Celta aceptase esa alteración en las fechas del calendario?
La competición copera ocupa un segundo lugar, tras la Liga, en el fútbol español. Un ejemplo: en la Copa de 1940, el Deportivo tenía que disputar la promoción de ascenso a Primera frente al Murcia el 4 de junio. Pero antes debería resolver su eliminatoria de Copa frente al Celta, vencedor 2-3 en Riazor, el 20 de mayo. El 27 del mismo mes, la vuelta en Balaídos a donde el equipo coruñés envió a todos sus suplentes, perdiendo por 8-0. Una semana más tarde, el equipo titular del Deportivo derrotaba al Murcia por 2-1, en Vallecas, y ascendía a Primera División.
Todavía ayer me lamentaba en esta sección de la ineficacia de algunos dirigentes de los clubes, y de la indiferencia mostrada por otros, en un lamentable comportamiento, pues del daño al equipo vigués no están libres los demás.