El mejor partido, en lo que va de Liga, fue el Real Sociedad-Granada (2-2) jugado anteanoche en Anoeta. Me atrevo a decir que ningún otro encuentro del campeonato español resultó tan emocionante para los seguidores. Estos dos equipos lo dieron todo en busca del triunfo. La Real Sociedad salió a jugar pensando en Europa, mientras el Granada saltó al campo sabiendo sus hombres que allí les podía ir media vida, por no decir toda, para una permanencia que resulta muy cara. El partido fue de los mejores que pudimos ver últimamente en los campos españoles, sin notar la ausencia de esas figuras que están todos los días en primer plano.
El reparto de puntos es justo para dos equipos que se emplearon sin desmayo, y con un comportamiento que aplaudirían los seguidores de cualquier club.
Para el recuerdo, quedan los últimos 20 minutos de tan grandioso partido, calificativo justo y merecido para ambos por la permanente ansiedad donostiarra defendiendo el 2-1, y la tenacidad andaluza por alcanzar el 2-2 que, a su juicio, significaba la permanencia. Hubo momentos dramáticos para la Real que veía llegar el empate, y de desesperación para un Granada que miraba con un ojo para el reloj y con el otro para el balón que no terminaba de entrar en la portería de la Real, con un desesperante ir y volver hasta el ¡minuto 93! Antes, los postes de la meta granadina devolvieron dos remates con los que el equipo donostiarra buscaba alejarse en el marcador?
Lo dicho. Un partido con media hora de un fútbol que enardece, tremendo, sin figuras pero con dos equipos que se batieron haciendo gala de un comportamiento admirable.