«La afición tiene que presionar»

Xurxo Fernández Fernández
Xurxo Fernández A CORUÑA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

Fernando Vázquez se dio ayer en Abegondo el último baño de masas antes del crucial partido de esta noche.
Fernando Vázquez se dio ayer en Abegondo el último baño de masas antes del crucial partido de esta noche. manuel marras< / span>

La plantilla pide un último esfuerzo a la hinchada, más allá de los cánticos de apoyo al equipo

01 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

«La afición tiene que jugar el partido, presionar, protestar, pitar y aplaudir». Aranzubia ya había abandonado la sala de prensa cuando recordó que debía transmitir un importante mensaje. Los cámaras tuvieron que volver a montar el equipo para recoger las palabras del veterano meta, como portavoz de la plantilla.

El portero quiso unirse primero al dolor de la familia, amigos y compañeros de Oliver Rey, joven colaborador de Onda Cero (23 años) fallecido el jueves. Infatigable seguidor blanquiazul como aquellos a los que apeló después el futbolista vasco.

El jugador calcó la llamada a filas pronunciada por Fernando Vázquez, que el jueves pidió a la hinchada «que juegue también el partido con nosotros, que ponga el oxígeno y la tensión y la pasión que hay que poner».

Por si alguien se había despistado, el técnico recordó a sus fieles que no vale solo con cantar, sino que deben «ayudar, aplaudir, protestar». Vamos, el mismo mensaje de Aranzubia, palabra por palabra.

La idea ha calado en la plantilla, que invoca a todos los elementos posibles de cara a un duelo crucial. Se trata de que el rival se sienta incómodo en todo momento con la pelota en sus pies y que el árbitro sienta las miradas de la grada cuando deba decidir en instantes sobre acciones poco claras.

Una presión incesante que cuenta con la complicidad del interpelado. La afición se ha reenganchado al equipo, como ha demostrado más allá de Riazor, con el desplazamiento masivo a Valladolid o la asistencia de cerca de doscientos seguidores al último entrenamiento en Abegondo.

De cara al espectador blanquiazul es mucho más fácil respaldar el trabajo de un conjunto que hace poco estaba desahuciado y ha pasado a depender de si mismo gracias, entre otros factores, al aliento de la hinchada. Ahí, en el resurgimiento reciente, radicará una de las diferencias entre la noche de hoy y aquella fatídica tarde en la que el Valencia mandó al Dépor a Segunda. «Aquello debe servir de experiencia», reclamaba ayer Manuel Pablo, que también apostó por «el ambiente espectacular de Riazor».

Será el de hoy un duelo de despedida para muchos integrantes de la plantilla y a ellos se refirió Aranzubia: «Es un aliciente más. Si es el último partido de cualquiera de esos jugadores -se refería concretamente a Riki y Valerón-, merecen acabar con el equipo en Primera División». Méritos sobradamente ganados por la afición.