Un final para no perder la calma

Antón Bruquetas A CORUÑA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

La gloria pasa por valorar que el encuentro dura noventa minutos

01 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Es el único que depende de sí mismo para salvarse. Sus fuerzas y las de su rival, la Real Sociedad, medirán el destino del Deportivo en esta Liga. El conjunto coruñés disputa la final en casa, bajo el apoyo infatigable de Riazor. Pero ese aliento impagable puede transformarse en sobreexcitación a ras de césped. Los partidos de estas características están destinados a los futbolistas que son capaces de recordar que duran noventa minutos y que saben que poco a poco irán cerrando los interrogantes que se abrieron el pasado fin de semana al terminar la penúltima jornada.

¿Echará de menos el Deportivo la veteranía de Marchena?

Ha sido una pieza clave en el engranaje defensivo durante toda la temporada y, por su trayectoria deportiva, en la que se proclamó Campeón del Mundo con la selección española, sabe manejar a las perfección este tipo de situaciones límite. Sin embargo, su concurso mermado de facultades habría perjudicado al equipo. Una posible recaída dejaría a Fernando Vázquez sin un cambio, sin una baza en la recámara para sortear las diferentes situaciones que se planteen en el enfrentamiento. Por lo que, su ausencia es notable, pero prudente.

¿Cómo debería salir el equipo?

En las finales los comienzos son tremendamente importantes, pero, normalmente, durante el arranque del choque casi nunca se ganan y sí se pueden perder. Si no entra en la batalla con la suficiente intensidad o con demasiada prisa por descoser a su contrincante, pueden aparecer errores letales. Aunque sea prácticamente imposible por la emotividad que revestirá a esta cita, los jugadores deberán ser calculadores. Escrutar a un rival que ya ha dado muestras durante toda la campaña de que es una de las mejores plantillas de la división y que no bajará los brazos por encajar un gol del Deportivo nada más comenzar el partido. La Liga de Campeones es un sueño impensable para la Real a principio del campeonato, cuando incluso se llegaron a criticar los planteamientos de Montanier.

¿Cuál sería la reacción idónea ante un tanto de la Real Sociedad?

No variar el rumbo. Salvo que ese revés surja en los últimos minutos del encuentro, cuando ya no quede otra alternativa, el Deportivo no iría por un buen camino si tratase de solucionar el resultado en un arreón. La Real se juega también la gloria. Tiene un incentivo suficiente como para morder y calidad de sobra para hacer daño al contragolpe. Por eso, solo en caso de extrema necesidad, debería variar la hoja de ruta marcada por el entrenador de Castrofeito desde que se hizo cargo del grupo y que le ha llevado a optar al milagro: intensidad, repliegue y pocos espacios en defensa; y combinaciones con Valerón como eje en el momento de atacar. Si esta receta desaparece, las opciones del Dépor de conseguir los tres puntos caen de forma alarmante.

¿Tiene que vigilar lo que suceda en otros campos?

Evidentemente, no debería. Si se da esa circunstancia significará que el electrónico del Riazor no es favorable para los intereses de los coruñeses. Quizás el único encuentro que realmente afecta al Deportivo es el del Valencia. Si el conjunto de Valverde lo decanta pronto a su favor, la Real Sociedad sabrá que la Liga de Campeones quedará fuera de su alcance.

¿Está Nelson para jugar?

La calidad del portugués es innegable y en un final en el que el Deportivo necesite gol su concurso sobre el terreno de juego aportaría un plus determinante. Pero su último gesto a la grada cuando marcó el tercer tanto ante el Espanyol revolvió los ánimos de la afición en torno a su figura. Quizás su entrada en el once podría provocar un encontronazo con los seguidores que sonaría extraño en un momento en el que el equipo blanquiazul no se juega el descenso, se juega la vida.