La crisis no repercute desfavorablemente en la marcha del fútbol, pasa por encima y no frena ni rebaja la actividad futbolística de este país. Tal como suena, aunque sorprenda. Jamás en la historia, desde que el popular deporte del balón empezó a practicarse en España, a principios del siglo pasado aunque la Liga no se puso en marcha hasta la temporada 1928-29. Años atrás ya se jugaban partidos de fútbol que despertaban más curiosidad que interés, porque entonces no había clasificaciones ni categorías, y tampoco se aireaban los resultados de unos encuentros que empezaban bien pero en una gran mayoría no llegaban en plena armonía al final.
La crisis actual española pasa por encima del fútbol, sin tocarlo. Nunca se celebraron en Europa tantos partidos entre equipos de distintos países como en la semana actual. De países diferentes y, también del mismo porque, aunque hoy es jueves, mañana ya se celebrará algún partido de la Primera División española. Y, después, sin parar hasta el próximo lunes cuando el Atlético cierre el programa semanal visitando al Getafe.
«Hay crisis», suelen comentar los viandantes para sus adentros cuando caminan por una calle y observan varios bajos cerrados en la misma acera. En el fútbol, la crisis tiene hundidos a la mitad de los clubes, y de la otra mitad también, pero sus dirigentes lo silencian.