El Mallorca está desde ayer en A Coruña, a donde llegó en vuelo chárter. Desplazamiento cómodo y con tiempo para afrontar descansados el partido de esta tarde. De vivir, Helenio Herrera advertiría: «Vienen a ganar, pero no lo conseguirán porque aquí les esperan ustedes. ¿Es o no así?» Eran palabras que el famoso entrenador tenía muy a mano para repetírselas a sus jugadores, en esos momentos previos a la retirada de cada equipo a su vestuario, después de pisar el césped por el que minutos más tarde correría el balón.
Una vez en el interior de la caseta, H. H. seguiría con su parlamento a cada uno de sus hombres a quienes convencía de que ganarían el partido, y también el siguiente porque, si no era así, el fallo no sería del entrenador sino de sus jugadores que no habían cumplido con acierto el desempeño de la misión.
Viví estas escenas, con su cara y cruz, en más de una ocasión. Ayer lo comentaba con un exentrenador del Deportivo, recordando los recursos que H. H. manejaba en el vestuario para animar a sus hombres. No dejaba nada en el aire. Incluso los desplazamientos con su preocupación por facilitar la mayor comodidad posible al equipo. El viaje del Mallorca a Riazor es un ejemplo muy claro: «Vienen a ganar», advertiría H. H. insistiendo en que el rival realizó el desplazamiento «como si se tratase de un partido de la Copa de Europa». Y lo repetiría.
Fernando Vázquez, que no conoció en activo a Helenio Herrera, seguro que sabe de sus habilidades para aumentar el rendimiento de su gente. El de Castrofeito, algo ya tiene demostrado en esa cuestión y hoy intentará anotarse un tercer triunfo consecutivo.