Si defiende bien, no es mal equipo

Vicente Leirachá
Vicente Leirachá PUNTO DE MIRA

TORRE DE MARATHÓN

Además de demostrarlo la clasificación general, el poderío de los equipos no se valora únicamente por su eficacia goleadora, virtud que permite superar momentos adversos que amenazan con la derrota final. La calidad de un conjunto empieza a medirse desde la propia portería, hasta el extremo izquierdo. Decirlo no significa novedad para el aficionado normal, al que se le hace ver la influencia que tienen los hombres que se mueven por el centro del campo donde tapan las vías de agua por las que intenta penetrar el rival. Es tarea sin lucimiento, pero positiva para el balance general.

El poderío de un equipo nace en su solidez defensiva. De ahí para delante habrá de afrontar el complicado problema de anotarse goles a su favor. Ejemplos claros los tenemos en Messi o Cristiano Ronaldo, dos goleadores que se encargan de allanar las dificultades que se les agigantan a sus compañeros. El gol a favor tapa todos, o casi todos, los errores que comete un equipo a lo largo del encuentro.

La primera que escuché resaltar las excelencias del fútbol defensivo, tan censurado por quienes continuamente piden «¡jugar al ataque!», fue en el viejo campo de Riazor. Chacho, uno de los más brillantes del fútbol español hablaba del problema con Hilario Marrero, entrenador del Deportivo en aquella temporada de 1941-42. Eran tiempos en los que yo no comprendía ni los argumentos planteados por Chacho, ni tampoco del canario Hilario. Pero no tuve que esperar a la llegada de Helenio Herrera para comprenderlo y pasar a ser un devoto del fútbol defensivo? que tampoco tiene por qué renunciar al ataque, si el sistema está bien planificado.