En el ambiente futbolístico se repite que «estamos en la semana de las conjeturas», juicio que demuestra el temor que desata inquietud en el seguidor de los equipos, obligándole a echar mano de unas conjeturas que no pasan de ser simples cálculos que mueren al borde de los deseos del autor.
Hablando de cálculos, resaltar que no hay en el calendario anual una semana en la que se barajen tantos como en la que estamos metidos. En la siguiente, no habrá fútbol, puesto que la última jornada del año se disputará el 22 de diciembre (día cargado de ilusiones en los ingenuos adultos). La actividad futbolera se reanudará el 5 de enero, con la gran noche cargada de ilusión para la población infantil. Y en medio, igual que antes y después de estas tradicionales fiestas, los aficionados al futbol seguirán con las conjeturas, haciendo cálculos en torno a lo que podrá conseguir su equipo una vez que se llegue al final de estas competiciones de Primera y Segunda, donde ahora aparecen tres equipo gallegos y la esperanza (volveríamos con los optimistas y su cálculo) que sean más en la temporada próxima.
Falta de garantías
Pero mientras no llegamos a tanto, quedémonos en las simples conjeturas que, dicho así, parecen menores a los cálculos. Aunque de cálculos tampoco resulta recomendable hablar estos días en la ciudad coruñesa. Por lo menos hablar en serio, pues es palpable la creencia general que reina por la falta de garantías en los medios puestos al servicio de los que tienen el derecho de ejercer una elección limpia, creíble. No decimos que lo previsto resulte ilegal, pero despierta temores a una gran mayoría, nos consta, que tiene previsto participar en el proceso de elección.