¿Ante una semana trágica?

Vicente Leirachá
Vicente Leirachá PUNTO DE MIRA

TORRE DE MARATHÓN

07 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El paisano apareció ayer por el café con gesto serio, intranquilo. En sus primeras palabras comentó el titular con el que este periódico abría ayer la sección de Deportes, destacando que el Dépor había dado en Jaén un nuevo paso que debe llevar al ascenso. El ascenso, por un lado, y el tema de la próxima reunión de los acreedores con el club hicieron que la conversación se desviara por derroteros económicos, y legales a la vez, en donde imperó la creencia general de que lo sucedió en el Real Club Deportivo es una historia increíble, que no parece verdad. Tanto por el tiempo como por la cantidad. Y no distingo entre el capital movilizado y años en los que el club se arregló (?) con la gestión de un solo funcionario que sigue ahí y rechaza el relevo «porque todavía hay mucho que gestionar». Sin cambiar ni de estilo ni de despacho.

Sobre ese tema y el empate de Jaén, discurrió la reunión, en la que no intervine porque en mis tiempos los problemas económicos que se vivieron en el Deportivo no salían del despacho de quien ocupaba la presidencia en aquel momento, y entregaba el mando al recién elegido con el visto bueno de los socios, quienes brindaban con el deseo de una nueva temporada que ayudara aliviar la siempre difícil gestión del club. Pero nunca se pensó en la disolución del Real Club Deportivo, que ahora pasa de ser un riesgo a una amenaza latente, según afirman los expertos en economía y responsabilidades de la gestión de sociedades y empresas.

El caso es que al abandonar la tertulia marché preguntándome cómo fue posible que este affaire se hubiese gestado en A Coruña y tras un cuarto de siglo (25 años de gestión) lleguemos a iniciar el 2014 temiendo lo peor.