Cierto es que ni yo mismo creía lo que dije en el comentario de ayer, donde dejaba un resquicio de iluminación favorable al equipo visitante para llevarse un punto de Riazor. Si mencioné tal posibilidad se debió al deseo de aportar al Punto de Mira esa pizca de interés que anima al aficionado para que siga leyendo lo que uno vislumbra que puede suceder en un partido como ese Deportivo-Girona (0-0) de ayer, en donde, además de la victoria, el equipo coruñés tiene mucho más en el aire.
Tanto que en este momento no puede calcularse, y tuvo que ser justamente ayer cuando un rival en descenso como está calificado el Girona llegue a Riazor con 7 partidos encadenados (siete) sin ganar y abandone el recinto futbolístico coruñés con uno de los puntos que no se le auguraba pudiera conquistar. Ni con ayuda celestial.
Pero el fútbol es así. El Deportivo no fue capaz de sacar adelante un partido que si es cierto puedo caer del lado coruñés, también del catalán. Para el Dépor, incluso en el tiempo de descuento, de no evitarlo una soberbia intervención de las varias que realizó el portero visitante. La ocasión que se le escapó al Girona fue cuestión de centímetros, en un balón que rozó Lux y terminó con el esférico rebotando en la base de un poste.
Son cosas del fútbol, que es así, y nos permite ver hoy al Deportivo como campeón de invierno. Aunque ayer no hubiese ganado.