Tiempo de novedades en el Deportivo. Importante la que significa el relevo en la presidencia, que no resultó fácil. Eran muchos los coruñeses que dudaban llegar a ver el fin del que terminó siendo el más prolongado mandato al frente del club. El cambio era una urgencia que no admitía más retraso porque la entidad no lo resistía, a pesar de que fuentes interesadas seguían pregonando lo contrario.
El caso es que ahora, con la novedad del cambio, en el Deportivo parece que se respira mejor, porque las novedades, cuando llegan, traen consigo un rayo de esperanza. La diferencia entre novedad y suceso está en que este último suele llegar siempre envuelto en ese aire trágico de la noticia preocupante, en tanto que lo que entendemos por novedad llega como envuelto en papel fino, suave, y no aquel antiguo de estraza de tanto uso hace 50 años?
Debemos reconocer que, en las últimas 24 horas, una legión de seguidores deportivistas vuelven a respirar tranquilos, confesando que se les aleja el temor, ahora por el cambio de una situación que vuelve a buscar una senda normal. Conste que recuperar la normalidad es pedir al equipo triunfos y dejar de lado las derrotas, aspiración siempre muy difícil. Recuperar la tranquilidad es harina de otro costal, porque no siempre se puede anticipar que «este partido lo vamos a ganar». Ganar o perder ya depende de muchos factores aislados que surgen en el transcurso de los partidos. En el fútbol nunca es fácil cumplir la gestión que uno puede encontrase profundizando en una institución como el Deportivo. Será doble carga sobre quienes tienen ahora la obligación de avanzar en el futuro.