Nunca fui partidario de exagerar, por encima del nivel normal, los triunfos del Deportivo. Hay que dosificar el optimismo, sobre todo cuando la Liga de Segunda no hace más que doblar la primera esquina y, por delante, todavía espera una recta de partidos que se le hará muy larga a la masa de seguidores del club coruñés, parte de los cuales ya redoblaron sus esperanzas con vistas a un final cargado de ilusiones por los resultados del domingo. Y no solo por el triunfo del Arcángel sino por los marcadores de otros campos, de donde salieron frenados algunos competidores del equipo coruñés. Así, por ejemplo, decir que «El Sporting ya no es líder» fue ayer uno de los titulares principales de TVE, informando que el cambio surgió no ya por el empate (0-0) del equipo asturiano con el Huelva sino por la conquista coruñesa en la ciudad del Califato.
A partir de ahora, y aún más cuando avancen las jornadas, los equipos se moverán en la clasificación no solo por el resultado de sus partidos sino por la influencia que tendrán los marcadores de otros campos. De momento el Deportivo es líder, condición que deberá afirmarse en próximos resultados. Los seguidores así los esperan, pues es una reacción lógica que se registra en el fútbol cuando el equipo, sea el que fuere, pasa por la novedad de ver renovados a sus dirigentes quienes llegan al club con grandes ilusiones.