Esta noche saltará al césped de Riazor un Deportivo que no es nuevo, aunque se presenta como transmisor de nuevos ánimos a los graderíos. Este Deportivo se las verá con el Sabadell, en un partido que deja atrás muchos recuerdos cargados de resultados buenos y malos a lo largo de las numerosas ocasiones en las que ambos se enfrentaron. El de hoy es el más importante, según se repite cuando se habla de fútbol y en el tema se palpan las dudas que parecen estar dando vueltas y más vueltas sobre la cabeza del aficionado que tiene a su equipo jugando en casa, y él temiendo la derrota. Cuando se pierde fuera es fácil inventar una justificación (?) pero desde que llegó la televisión esa disculpa no vale. Aquí encaja el popular dicho: «Lo que se ve no se esconde». Y lo que se ve con claridad es al Sabadell en esa zona de la clasificación que algunos comparan con el ascensor: ganar lleva a uno más arriba. Perder significa caer de nuevo en la preocupación.
Salta a la vista la importancia del encuentro que, algunos, se atreven a presentar como de trámite. Nada de esto, porque el Sabadell llega muy escaldado tras sufrir un empate con la Ponferradina, y se presenta en Riazor dispuesto a sumar algún punto que le ayude a curar más pronto la herida que le causó el equipo berciano.
Quedan pues, advertidos los deportivistas de la importancia que para el futuro tiene ganar el partido de esta noche.