La primera vez que vi jugar al Sporting gijonés en campo coruñés fue el 28 de febrero de la temporada 1939-40, en Segunda División donde también militaban el Rácing de Ferrol, Valladolid, Salamanca y, entre otros, la pasajera novedad del Oriamendi, equipo organizado por los requetés de Gijón que tuvo una muy corta vida puesto que los asturianos le volvieron la espalda para seguir mirando al Sporting y Oviedo, equipo este que no participó en aquella Liga reanudada inmediatamente después de la guerra porque el campo de Buenavista había sufrido serios desperfectos a causa de algunos bombardeos durante la guerra civil. Aprovecharé aquellos recuerdos de chaval para decir que el Deportivo superó al equipo ferrolano por un gol y le valió clasificarse por delante de los verdes y jugar la promoción a Primera frente al Celta, que se mantuvo en Primera al ganar por 1-0, gracias a un gol de Nolete, eficaz delantero centro recordado todavía ahora por los viejos celtistas. Aquella primera vez del partido que rememoro, el Sporting viajó a Riazor en un ómnibus militar, seguramente requisado. Los asturianos perdieron aquí por 2-0, pero en la segunda vuelta ganaron (3-0) en el Molinón. El Sporting quedaría en el tercer puesto de la tabla, por detrás del Deportivo y Rácing de Ferrol. El domingo se vivirá en Riazor un nuevo episodio de la vieja y cordial rivalidad existente entre gallegos y asturianos. Un enfrentamiento que trae al recuerdo aquel otro de tantos años atrás.